¿Huelen los libros impresos?

Más importante que el olor que puedan tener o no los libros impresos, es si se le sabe sacar el gusto y el olor a lo que contienen, porque lo que si que huele y siempre huele bien, aunque a veces su olor te revuelva por dentro, es la lectura.

huelen libros

Tengo que reconocerlo, cuando escuche la noticia de que los libros no huelen, no puede evitar acercarme a la estantería y empezar a abrir libros para olerlos, porque tengo grabado en mi recuerdo (o pituitaria), dos aromas que nunca podré olvidar, aunque nunca sabría muy bien como describirlos.

El primero, el más lejano en el tiempo, se sitúa en mi infancia, cuando al comienzo de cada curso mis padres compraban los libros correspondientes a cada asignatura. Aquellos libros tenían un olor especial, el olor a libro nuevo que iba desapareciendo con el tiempo.

El segundo recuerdo corresponde a mi época de universitario; sí, yo era de los que tenía que comprar libros usados en la entonces famosa calle de La Elipa de Madrid, donde se concentraban las tiendas de libros usados. Todos esos libros tenían un olor especial y todavía lo siguen teniendo, aún conservo algunos (que ya casi van para incunables).

No creo que tenga un olfato de premio Nobel pero a mí sí me huelen los libros a algo. Quizá los que no les saquen ningún olor anden algo acatarrados. Lo que no sabría decir es cuál es la causa de su olor: ¿la calidad del papel? ¿El tipo de tinta empleado? ¿El pegamento que se utiliza para su encuadernación? Desde luego, con el tiempo el olor va cambiando, a medida que abres sus páginas una y otra vez su aroma va siendo diferente, algo así como el olor de un coche recién estrenado que va siendo distinto a medida que se usa.

¿A qué venía eso del olor de los libros?

Lo curioso es que este tema de si huelen o no los libros, saltó a raíz de una campaña oficial para promocionar la lectura, no sé si de libros impresos frente a libros digitales. Si fue así, mala estrategia me parece promocionar unos frente a otros, cuando lo que habría que promover es el gusto por la lectura. Pero claro los gustos tienen mucho que ver con los olores, por eso sería mejor hablar del olor que tiene la lectura, sea digital o no. Porque sí, la lectura huele y siempre huele bien aunque su aroma a veces resulte duro y amargo.

La lectura huele a saber y sabor, que son lo componentes de la sabiduría. La lectura huele a curiosidad, a conocimiento. Huele a creatividad, a fantasía, a despertar de sueños y deseos. Huele a belleza y a poesía. La lectura también huele a concienciación, a libertad y justicia, a superación de errores y horrores, a solidaridad, a compañía, a ganas de crecer y mejorar. La lectura huele al aroma que tú le quieras poner.

Leer nunca hace mal, nunca hace daño. La lectura, pronto o tarde, termina haciéndote sanamente crítico y también dulcemente niño.

Sí, está totalmente decidido: voy a seguir leyendo, voy a seguir metiendo la nariz en medio de los libros y ahora también en el ordenador, la tablet y los libros electrónicos, a ver si les saco el olor a los ebooks (creo que así se llaman), que seguro que lo tienen.

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