Las bibliotecas públicas apuestan por el e-book

Los libros electrónicos empiezan a ganar terreno entre los lectores españoles y , ante el vaticinio de que el 2011 podría ser el año de la revolución del e-book en nuestro país, el Ministerio de Cultura ha decidido apostar por este formato, poniendo en marcha un programa de prestamos de libros electrónicos a través de la Red de Bibliotecas Públicas Estatales de 15 ciudades españolas.

Muchas voces se inclinaron a decir que el libro electrónico nunca triunfaría en España, que la cultura lectora de los españoles era demasiado tradicional como para que un sistema de lectura como ese pudiese llegar a sustituir al placer que nos deja el sostener un libro entre nuestras manos, pasar sus páginas y escudriñar todos y cada uno de sus detalles. Y sin embargo, la realidad ha demostrado que la relación entre el libro tradicional y electrónico no tiene porque ser la de una relación de confrontación, sino que pueden complementarse.

El primero en aceptar esta situación, como no, ha sido el público. Los e- readers, el dispositivo lector de libros electrónicos, se han convertido en uno de los regalos favoritos de estas navidades, aunque siga estando lejos del nivel de ventas alcanzado en Estados Unidos donde se han quedado prácticamente sin existencias en las estanterías. Y, finalmente, tras la aceptación popular, ha llegado la inevitable adaptación de las instituciones a los nuevos tiempos que, para agradable sorpresa de muchos, llega antes de lo esperado y en forma de una medida ejemplar: la decisión de que las bibliotecas públicas prestarán a sus lectores libros electrónicos.

La Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, parece haberse dado cuenta muy deprisa de que la modernidad no está reñida con la tradición en lo que a difusión cultural se refiere y ha decidido poner en marcha un programa que tiene como objetivo la introducción del libro electrónico en las Bibliotecas Públicas del Estado, de manera que los ciudadanos puedan tomar en préstamo tanto los dispositivos lectores (los e-readers), como los propios contenidos o libros electrónicos (e-books).

No obstante, como ya es sabido, las cosas de palacio van despacio, y todavía tardaremos un tiempo en tener esta opción de préstamos en toda la red de bibliotecas públicas. En la primera fase del programa se ha dotado de una media de 50 dispositivos a 15 Bibliotecas Públicas del Estado, con el fin de que pongan en marcha un servicio de préstamo a domicilio tanto de los aparatos lectores como de las obras en dominio público.

Así cuando el lector acuda a su biblioteca de referencia, se encontrará con la posibilidad de llevarse a su casa uno de estos dispositivos que  junto con algunas de las obras de lectura disponibles, ¿Cómo lo harán?  Habrá dos fórmulas. O bien el e-reader tendrá ya cargadas todas las obras de dominio público, o bien estas estarán disponibles en una tarjera de memoria que será lo que, junto con el libro, se prestará al lector.

Obviamente, conseguir que la tecnología llegue a la mayor parte de lectores posible no es algo que vaya a ser gratuito para el Ministerio, aunque sí para los lectores. El importe de la inversión dedicada a este programa ha alcanzado los 130.000 euros y es, por lo tanto, un motivo de agradecimiento que el Estado se haya decidido a invertir en la promoción de nuestra cultura también por vía electrónica.

Las pioneras

Para evaluar  la acogida de este programa, el Ministerio de Cultura proveerá de estos dispositivos a las bibliotecas públicas de Ciudad Real, Huelva, La Rioja, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Mérida, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Santander, Santiago de Compostela, Tarragona, Valencia, Valladolid y Zaragoza.

Con esta iniciativa, el Ministerio de Cultura promueve y garantiza el acceso de los ciudadanos a la lectura y a la cultura, independientemente del soporte en el que se encuentren y enriquece las colecciones de las bibliotecas, adquiriendo las herramientas que proporcionan los nuevos avances tecnológicos, algo a lo que se había obligado el Gobierno a través de la la Proposición no de Ley 161/001344 sobre apoyo al libro electrónico en las bibliotecas públicas, aprobada el 25 de noviembre de 2009 por el Congreso de los Diputados y que instaba al Gobierno, entre otras cosas, a dotar a las bibliotecas de lectores y soportes que permitan la adecuada lectura de los libros electrónicos.

Sin prisa pero sin pausa

En España, las ventas de e-reader y de libros electrónicos se están abriendo paso de una manera lenta pero continuada entre el público. Aunque aún estamos lejos de los Estados Unidos,( país en el que los e-books ya suponen el 15 por ciento de las ventas totales de libros y donde seis de los títulos superventas de estas Navidades se han despachado sobre todo en su formato electrónico), poco a poco el mercado se está haciendo un hueco y hay quienes consideran que en 2011 podría llegar a nuestro país la gran revolución de los lectores digitales .  Ante estos vaticinios, las librerías y bibliotecas empiezan a prepararse para ese período de transición. De hecho, los gigantes tecnológicos, encabezados por Google, han decidido no esperar más y entrar de lleno en el sector editorial en español, que mueve casi 4.000 millones de euros al año en nuestro país (un 0,7 por ciento  del PIB), según la Federación de Gremios de Editores.

La tienda de libros de Google, la e Bookstore, lanzada en EE UU en diciembre, llegará a España en la primera mitad de este año. Amazon, tras el fichaje de Koro Castellano al frente de BuyVip, podría desembarcar en cualquier momento. Y la tienda de Apple, el iBook Store, va cargándose poco a poco de contenidos en español.

Ante la llegada de los grandes, al sector no le queda más remedio que ponerse las pilas. Si a finales de 2009 apenas existían dos o tres plataformas de distribución de e-books, ahora ya hay más de ocho, entre ellas Leer-e, 36L, Publidisa o Amabook. Hasta Movistar y Vodafone se han lanzado a venderlos en el móvil.

También las editoriales empiezan a subirse al carro de los libros electrónicos facilitando a los lectores la adquisición de los últimos lanzamientos en formato digital a un precio más bajo que el que el establecido para el libro impreso. Random House ha sido una de las que más fuerte ha apostado por este sistema. La editorial ya proporciona el 20% de sus títulos en formato digital a un precio un 30% más barato que en formato físico. Algo que , no obstante, sigue pareciendo insuficiente  a lectores y editores que abogan por una mayor oferta y , sobre todo por precios más bajos que sean capaces de competir de forma real y no solo utópica con el desafío que supone el pirateo.

El alto precio de los dispositivos de lectura, que rondan los 200 euros, tampoco facilita las cosas. Aunque cada vez son más quienes se animan a adquirir uno de estos sistemas, los recelos sobre la “facilidad” de lectura en este soporte y , sobre todo, acerca de la escasez de oferta editorial existente por el momento, hace que solo los más aficionados a la lectura se hayan hecho con uno de ellos, conscientes de que la movilidad que ofrecen estos dispositivos es mucho mayor que la que supone un soporte físico que, a veces, puede superar el kilogramo de peso, como en el caso de las grandes obras tradicionales como El conde de Montecristo, Los miserables, Guerra y Paz, El quijote o Cien años de Soledad por citar algunos ejemplos,  o de algunos grandes bestseller de la actualidad, como la versión en tapa dura de la nueva novela de Ken Follet, La caída de los gigantes, o de sus anteriores éxitos editoriales, como Los pilares de la Tierra y su continuación Un mundo sin fin. Un “exceso de equipaje” que , para quienes gustan de llevar consigo un libro a todas partes, ha quedado resuelto con esta nueva modalidad de lectura.

A pesar de todo, aún es pronto para saber si se cumplirán las predicciones que apuntan a este año como el del despegue del e-book en nuestro país. Lo que está claro es que , acertados o no los vaticinios, la apuesta ministerial por difundir la cultura en cualquiera de sus manifestaciones, merece el reconocimiento y agradecimiento de todos aquellos que disfrutamos de una buena novela u obra literaria sea cual sea el formato en el que llegue a nuestra manos.

Solo el tiempo dirá si libros electrónicos y digitales conviven en armonía o no, si el e- book acaba por desbancar al formato físico o si lo complementa, si las editoriales deciden o no apostar por este nuevo sistema en igualdad de competencias que por los libros tradicionales y si , el atractivo tecnológico que ejercen los lectores digitales puede atraer a más jóvenes a la lectura ( uno de los retos pendientes de nuestro sistema educativo), pero es de agradecer que los esfuerzos del gobierno  y de la Red Pública de Bibliotecas del Estado, vayan en este sentido.

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