Tristana, de Galdós, o el hastío femenino

Durante la étapa dorada de la narrativa, fueron muchos los autores que se ocuparon del hastío vital de la mujer casada en la época. Un novelista de obra tan abundante como Galdós no podía permanecer al margen y nos da su visión del tema en Tristana, que presenta a una muchacha casada con un hombre mayor y que no encuentra objeto a su vida.

En la época dorada de la novela –segunda mitad del siglo XIX- fueron muchos los grandes narradores que se ocuparon del papel social de la mujer y, con mayor profundidad, de su sumisión al hombre y el hastío vital que ello le causaba. Son muy numerosas las grandes figuras femeninas de estos relatos. Baste citar a la Madame Bovary de Flaubert, la Emma Ozores de Clarín o la Ana Karenina de Tolstoi.

Foto de Galdós

Benito Pérez Galdós

Por ello, un novelista cuya obra ocupa todo el periodo y que ha tocado todos los géneros narrativos como fue Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-1920) tenía, por fuerza, que ocuparse del tema. Y ello, en buena lógica, con su maestría habitual.

Verdaderamente, a pesar de su estilo un tanto desmañado –‘don Benito el garbancero’, lo llamaba el sin par Valle-Inclán-, la obra galdosiana es de tal envergadura y calidad que muy pocos escritores pueden presumir de tan ingente labor.

Tras iniciarse en el llamado realismo de tesis con novelas como Doña Perfecta o El audaz, atraviesa un periodo menos combativo, más humorístico, y con tintes del Naturalismo en boga –La desheredada es buen ejemplo de ello-, para desembocar en una etapa en que concede mayor importancia a la espiritualidad.


Y todo ello al tiempo que desarrollaba la gigantesca tarea de narrar la historia española del siglo XIX en sus Episodios Nacionales, cuarenta y seis novelas agrupadas en cinco series que abarcan desde la Guerra de la Independencia hasta los gobiernos de Cánovas.

Tristana, publicada en 1892, pertenece a la tercera etapa de su narrativa y, como decíamos, se ocupa de la insatisfacción vital de la mujer burguesa de la época. La protagonista, que da título a la obra, es una muchacha huérfana a la que don Lope, hombre maduro y de buena posición, le brinda protección y la convierte en su amante. Pero, ante la presión de unas tías ricas que le amenazan con desheredarlo, se ve en la obligación de casarse con ella.

Foto de un monumento a Galdós

Monumento a Galdós en el parque del Retiro, Madrid

Aunque deseaba ser actriz, Tristana va poco a poco acomodándose a la situación. Un día conoce a un joven pintor, Horacio Díaz, del que se enamora. Pero cuando la joven cae enferma y debe amputársele una pierna, el artista se aleja progresivamente de ella y acaba casándose con otra. Don Lope y Tristana seguirán juntos.

Galdós aprovecha esta trama para mostrarnos el aburrimiento de la mujer casada de la época, que vive enclaustrada en el hogar, sin mayor distracción que alguna visita, y cuya situación ociosa la aboca al hastío vital. Se trata, por tanto, de la denuncia de una circunstancia social pero muy humana.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Galdós: Pepelopex en Wikimedia | Monumento a Galdós: Alejandro Blanco en Flickr

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