A Sangre Fría, de Truman Capote

Truman Capote con su obra A Sangre Fría, la cual presentamos, sentó los precedentes de lo que sería la novela testimonial o de no ficción, que sentaría las bases para la evolución al como nuevo periodismo.

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Truman Streckfus Persons, más conocido como Truman Capote, nació en Nueva Orleáns el 30 de septiembre de 1924.

Capote fue el apellido del segundo marido de su madre, un cubano llamado Joe García Capote, el cual adoptaría luego en su carrera literaria. Su infancia transcurrió en las granjas del sur de los Estados Unidos y, de acuerdo a lo que expresó en algún momento, comenzó a escribir como una manera de paliar el aislamiento sufrido durante su infancia.

Cursó estudios en el Trinity School y en la St. John’s Academy de Nueva York. Al alcanzar los 17 años ya se trataba de un experimentado periodista, desempeñándose para la revista The New Yorker.

Al llegar a los 21 años abandona esta publicación, y su relato Miriam es publicado en la revista Mademoiselle, alcanzando con esto un Premio O’Henry.

Ampliamente celebrado por la crítica, se lo llega a considerar un discípulo de Poe. En 1948, con sólo 23 años, publica su primera novela, Otras voces, otros ámbitos, una de las obras pioneras en plantear abiertamente la homosexualidad. Otras novelas suyas de gran renombre son: El arpa de hierba (1951) y Se oyen las musas (1956), además de la reconocida Desayuno en Tiffanys (1958), que sería llevada al cine por Blake Edwards, con Audrey Hepburn en el rol de Holly Golightly.

En 1966 publica A sangre fría, probablemente su novela más importante. Esta obra sería una de las precursoras, sino la primera, en el género de “novela de no ficción”, algo que marcaría un nuevo rumbo en lo que sería el futuro periodismo estadounidense.

La novela, que se publicó tras una exhaustiva investigación de campo de 5 años (lo cual llevó a que sus editores casi rescindiesen su contrato), y tomando contacto íntimo con los protagonistas de los eventos, describe detalladamente el suceso real del cruento asesinato de la familia Clutter en su granja de Holcomb, Kansas.

Los Clutter eran un ejemplo clásico del sueño americano de la década de los ’50. Prósperos, fieles parroquianos de un pequeño pueblo metodista, generosos, trabajadores, y sanos.



Sus asesinos, Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, eran convictos que se encontraban en libertad condicional, y que ingresaron a la casa de los Clutter convencidos de la existencia de una caja fuerte con no al menos diez mil dólares. No lograron encontrarla, y en su lugar asesinaron a los padres y a sus dos hijos adolescentes.

Tras el crimen se refugiaron en México, para regresar a Estados Unidos cuando creían el suceso olvidado, prosiguiendo su derrotero delictivo hasta ser identificados como los asesinos y arrestados.

Un viejo compañero de celda de Hickock (Floyd Wells), había sido empleado del señor Clutter en el pasado, y contó a Hickock acerca de su fortuna, firmando que poseía una caja fuerte en su despacho con el dinero necesario utilizado diariamente en el mantenimiento diario de la granja (algo falso, pues dicha caja no existía, y el señor Clutter rara vez portaba dinero, pues solía utilizar cheques, lo cual se vio reflejado en el pobre botín de los asesinos, el cual no llegó a los cincuenta dólares).

Condenados a la horca en 1960, la sentencia fue impugnada en base a presuntas fallas en el proceso, reviéndose el caso hasta el cumplimiento efectivo de la condena, en 1965.

Acompañado por su amiga íntima y ocasional asistente, la escritora Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor, Capote logró entrevistarse con la policía y a conocidos de los Clutter
, aún antes de conocerse el nombre de los sospechosos, Dick Hickock y Perry Smith. A partir de ello, miles de páginas de observaciones y notas se fueron agregando a los archivos del escritor, las cuales proliferaron con el avance de la investigación y el proceso judicial de los acusados. Capote reconoció la invaluable labor de Harper Lee dedicándole la obra, conjuntamente con su novio.

Para adentrarse en la trama de los sucesos, Capote debió ganar la confianza de todos los testigos y habitantes de de Holcomb. Inicialmente su personalidad contestataria, con sus rasgos estrafalarios y extroversión continua, así como su pública condición de homosexual, hizo difícil su aceptación en el pequeño pueblo de rígidos principios morales y religiosos. Sin embargo, su empeño pudo más, e incluso logró ganarse la confianza de los dos autores del delito.

Narrada en tercera persona, A sangre fría ha sido se destaca por su invaluable realismo, en una conjunción de narrativa tradicional con reporte periodístico.

La obra fue adaptada a la pantalla grande en 1967 por el director Richard Brooks. El libro sería un éxito de ventas de más de trescientos mil ejemplares, permaneciendo en la lista de los libros más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.

El contacto de Truman Capote con la industria cinematográfica se diversificaría tomando la forma de la escritura de guiones, entre los cuales se destaca el de The Innocents, de Jack Clayton (1961). Incluso llegó a interpretar un papel en la comedia detectivesca Un cadáver a los postres (Robert Moore, 1976).

En la década de 1950 volvió a sus orígenes en la labor periodística
, realizando entrevistas para la revista Playboy.

Probablemente el más excéntrico personaje de Truman Capote fue él mismo. Su sensacional éxito literario fue de a mano de un gran éxito social, lo que lo acercó a gran parte de la aristocracia neoyorquina de su época, trascendiendo los meros círculos intelectuales.

Claro que su carácter espontáneo e impulsivo motivó el fin con esta clase alta tras la publicación de algunos capítulos de su novela inconclusa Plegarias atendidas, en la cual difundía sin tapujos experiencias íntimas de algunos sus amigos más famosos, apenas esbozando un tibio halo de ficción. Sobre esta obra, opinaba que era su trabajo cumbre, y mencionaba como modelo para su construcción al Marcel Proust de En busca del tiempo perdido.

En su libro Música para camaleones, Capote decía a través de su gemelo imaginario:

Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.”, frase que desde entonces se asocia con él.

Este libro, último de su bibliografía, se trata de una brillante compilación de entrevistas, todas ellas siguiendo el hilo conductor de un relato central, Handcarved Coffins, en el cual Capote hace una clara exposición de su espíritu periodístico. Es particularmente recordado por la tierna y comprensiva semblanza que realiza de Marilyn Monroe en la entrevista titulada Una adorable criatura.

Entre otras obras, además de las mencionadas, se destaca la colección de cuentos Un árbol de noche y otros cuentos (1949), el libro de viajes Color local, el cuento Una Navidad y la colección de entrevistas El duque en sus dominios.

Sus continuos cuadros depresivos lo llevaron a un proceso de autodestrucción bastante conciente, con una abusiva dependencia de los psicofármacos, los cuales, combinados con el alcohol, deterioraron su salud y sus relaciones con todos sus amigos, hasta morir por sobredosis en 1984.

Sus restos fueron enterrados en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Angeles, California.

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