Autopsicografía de Fernando Pessoa, el dolor como fuente de inspiración

‘Autopsicografía’ de Fernando Pessoa es un poema que enuncia la capacidad del poeta para fingir dolor, incluso el que de verdad ha experimentado, pues con el arte lo modela hacia una realidad trascendente donde lo ficcional está tan unido al referente de la realidad empírica, que logra mantener particularidad de estilo junto a la generalidad de las obras de arte reconocidas como canónicas.

En poesía siempre se ha hablado de la capacidad del poeta para imitar o fingir sensaciones o realidades, esto desde que el arte es mimético y verbaliza referentes que pueden ser verdaderos o ficcionales.

poeta portugués Fernando Pessoa (1888-1935) habla de la habilidad del poeta para retroalimentarse del dolor y convidarlo a los lectores en su poema ‘Autopsicografía’, es más el dolor del poeta por su insatisfacción con la vida puede servir para evocar una situación que aunque pasada ha marcado la experiencia del poeta, poniendo a su ser empírico en correlación y aproximación al yo poético que enuncia el poema.

Como hitos previos a esta poética del sufrimiento del poeta, portador de un desgarro existencial por la incomprensión de la colectividad está el poema ‘El albatros’, de Charles Baudelaire, donde esta ave representa el vuelo de misterio poético por sus grandes alas, las cuales le estorban al caminar. También está el poema ‘El payaso castigado’, de Mallarmé, como una interpretación del sufrimiento del poeta y la marginación que le toca en un mundo que no quiere ser receptor a su palabra. Se puede decir que el poeta miente al decir la verdad, porque esta es trascendente y toma la realidad pero la modela y transforma para su mensaje.

Compartiendo el razonamiento del sentimiento
Las personas que se sienten más lógicas han creado la dicotomía entre corazón y razón, pero algunos poetas pueden postular un modus operandi del sentimiento, una manera en que la esfera de lo privado se deja y permite compartir, desde la ficción, de esta forma lo que es leído no es lo que el lector ha sentido en su experiencia, sino lo que lo ha movido a catarsis, a una suerte de compasión que enriquece su sensibilidad. El dolor es material del poeta en tanto creador y escritor, quien mezcla su referente con ficción para enunciar un dolor que nadie ha sentido, salvo el yo poético o el personaje que lo vive.

El poeta puede lograr que al mismo tiempo su experiencia en el dolor alcance la generalidad del arquetipo en la literatura, lo que brinda a su texto artístico la variedad de lecturas, y también que mantenga su particularidad por el trabajo único con el lenguaje, que en materia de estilo identifica a un escritor. Connotando el título del poema, hay un juego de palabras con autobiografía y psicografía, como descripción del alma.

En la actividad poética, el creador tiene la oportunidad de reflejar su espíritu en sus palabras, en esto su mensaje trasciende hacia una verdad particular en las coordenadas de espacio y tiempo del artista y general en la calidad de un texto considerado canónico.

Este poema verbaliza sobre la capacidad del poeta como creador de ficción para convidar los sentimientos de su universo interior, particularmente el dolor, que enunciado como desgarro mezcla el referente de la realidad empírica con los recursos estéticos que la llevan a compartir un arquetipo literario sin perder su particularidad ni originalidad de estilo.

Puedes leer Autopsicografía aquí

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