Con todo el sabor de la buena comida

Las metáforas son unas figuras literarias de lo más útil. No sólo en la literatura, si no también en la vida. Ya se le llamen de ese modo o nos refiramos a ellas como parábolas, paradojas o términos por el estilo, la idea es la misma. Utilizar un hecho del mundo real para explicar otra cosa.

Como agua para chocolate

Como agua para chocolate

Laura Esquivel elige, en Como agua para chocolate, la metáfora de la comida para detallar el universo de relaciones entre los personajes principales. Es una metáfora doble, ya que no sólo a través del tipo de platos que se preparan, los personajes tratan de afirmar sus posiciones, si no que es tan solo a través de la cocina la forma en la que pueden expresarse.

Enmarcada en un contexto caribeño y colonial, la novela detalla todas las relaciones presentes en una gran familia con, como todas las familias, rincones oscuros y cuartos soleados, en las que los sueños y deseos de algunos, chocan con la tradición, la costumbre o, incluso, la frustración de otros.

Armada sobre un buen número de recetas, reflejo cada una de ellas de los estados de ánimo y los ritmos sociales, las celebraciones o los enfrentamientos, no faltan en ella el amor, el enfrentamiento, la superación, la reconciliación y la lucha. Es este un libro que da mucho más de lo que promete en un principio. Usando una metáfora que le viene bien a  Como agua para chocolate, diríamos que es algo así como ese día en el que no nos apetece cocinar, pero lo hacemos.


Comenzamos troceando vegetales y ese gesto nos relaja. Entonces ponemos algo de música y adobamos la carne. Ya para ese momento estamos cuidando todos los detalles. El ánimo crece y queremos preparar una salsa de champiñones. Ya ha quedado lejos la pereza inicial y disfrutamos de cada paso. Y todo merece la pena cuando nos sentamos a la mesa y saboreamos ese primer bocado, con el que además, la persona con la que compartimos la mesa lo disfruta igualmente.

Una vez abierto el libro, cada paso, cada nueva receta nos descubre detalles nuevos y disfrutamos de la metáfora, saboreando su juego y formando parte nosotros de esa casa colonial en el caribe. Entonces, la duda inicial ha quedado lejos y sólo está el sabor de las palabras hasta la última página.

Puedes leer gratis el libro aquí

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