Cuentos de amor, de locura y de muerte

Horacio Quiroga es uno de los escritores más importantes de la literatura uruguaya, y a su vez uno de los de mayor trascendencia a nivel interancional. Debido a las desgracias que lo persiguieron en su vida, se puede notar es su escritura la falta de esperanza, que lo ha llevado a sendas comparaciones con su máximo inspirador, Edgar Allan Poe.

Comenzando el siglo XX, Uruguay experimentaba una serie de cambios profundos, que surgían desde la misma intelectualidad. Aquí aparecen algunos autores de la talla de José Enrique Rodó, Carlos Vaz Ferreira y por supuesto, Horacio Quiroga, conformando un grupo que más tarde sería conocido como Generación del 900`.

En el año 1918 se publicaba por primera vez el libro Cuentos de Amor, de locura y de muerte, de uno de los más célebres escritores de Uruguay, como fue Horacio Quiroga. Nacido en Salto, Uruguay en 1878, su vida será bastante trágica, y de ahí el contenido de sus obras, que muchas veces lo han llevado a sendas comparaciones con Edgar Allan Poe, e incluso el propio autor ha admitido la influencia que éste ejercía sobre él, pudiéndose apreciar rasgos de las Historias Extraordinarias en sus textos.

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Foto: piedrasanta

La vida lo ha golpeado constantemente, topándose en más de una ocasión con la desgracia y la muerte, como la de su padre en un accidente de caza, cuando Quiroga aún era muy joven. Todos estos aspectos negativos en su vida, se verán reflejados en sus obras, donde se aprecia un negro légamo de desesperanza.

De pequeño ya denotaba su gusto por la escritura, y en 1899 quedó más que evidente cuando crea, una revista literaria y comienza a participar de la Asociación Consistorio del Gay Saber de Montevideo. Pero su punto máximo se da cuando con 20 años conoce al poeta Rubén Darío en parís pero retorna por no sentirse cómodo. En 1901, una nueva tragedia sacudirá su vida, cuando mata por accidente a su mejor amigo, Federico Ferrando.



Luego de un extenso asentamiento en Buenos Aires, decide retornar a Montevideo, donde cae en una profunda depresión al ver que no es reconocido por las nuevas generaciones. A eso se le suma el enterarse que padece de cáncer y años antes se había suicidado su esposa. Es así como se aísla del mundo hasta que el 19 de febrero de 1937 se suicida, culminando así una de las historias de vida más trágicas de la literatura uruguaya y mundial.

Dentro del género narrativo, ha sido catalogado como un escritor célebre, y más para la literatura hispanoamericana. Entre otras obras que se destacan del autor, encontramos Cuentos de la Selva (1918), Anaconda (1921) y El Salvaje (1920).

Entrando al pleno análisis de su obra, hallamos «lo extraordinario, lo misterioso, lo mágico, pero dentro de la vida cotidiana«, según expresa el célebre crítico Alberto Zum Felde. Así es como el eje central de su obra pasa ser la muerte, en sus más diversas facetas. La misma se da tanto por asesinato (La Gallina degollada), como por picaduras de animales (A la deriva), o por un monstruo sobrenatural.

Si hay algo que caracteriza a Quiroga, y que a su vez le han otorgado el «título» de gran cuentista, son sus espectaculares finales, los cuales nos dejan totalmente desconcertados ya que jamás esperamos ese tipo de desenlace. El otro eje, pasa por el amor, y donde se ve mejor representado es en el cuento «El almohadón de plumas«, donde se plantea un estilo de amor muy singular, donde pese a la tosquedad el la ama con toda su alma, aunque le cueste expresarlo.

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Horacio Quiroga. Foto: biografiasyvidas

Y finalmente, el tercer aspecto que aparece en sus cuentos, es la locura, como bien lo expresa el título de la obra. La misma la emplea de una forma magistral, como por ejemplo en «La gallina degollada«, donde se aprecia la anormalidad desde el comienzo de la misma.

Pero Quiroga en muchas de sus obras, deja explícita otra de sus pasiones, nos referimos a los animales. Era un profundo amante de la naturaleza y los paisajes, y por supuesto de todo lo que a ella rodea. En varios cuentos encontraremos este elemento, como por ejemplo en «A la deriva«, donde todo parte desde la mordedura de una serpiente.

En cuanto a los personajes que emplea Quiroga, debemos conocer la afición que posee por el estudio de las desviaciones de conducta humanas. Esto se ve claramente en «La gallina degollada«. También emplea muchos animales, y en muchos casos ocupan un papel central en sus cuentos, principalmente los perros y caballos, donde se puede ver la simpatía que el escritor sentía por ellos.

Los cuentos donde aparecen animales, poseen un grado de misterio y emoción impresionantes, principalmente en «La insolación«, donde los perros comienzan a presentir lo que está aconteciendo con su amo. Quiroga les crea un cuerpo a todos sus personajes, otorgándoles al mismo tiempo vida propia, por lo que la trama se va desarrollando sola, captando nuestra máxima atención.

Analizar cada una de sus obras, sería un acto casi imposible de lograr, por lo que nos remitimos simplemente a conocer un poco más de Horacio Quiroga, y de los temas que trata en sus cuentos. Seguramente cuando tomen este libro y comiencen a leer sus páginas, quedarán atrapados en un universo de misterio y muerte que los hará sentir las mismas emociones que Poe, aunque quizás sin tanto morbo.

Deben recordar una cosa, el autor no es un demente, simplemente refleja en sus cuentos sus emociones, y debemos tener presente la vida desdichada que le ha tocado vivir, y a partir de allí sí tomar una posición sobre Quiroga. La literatura es un arte, y como tal, en cada línea, se deja explícito el sentimiento del autor.

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