México recuerda a Efraín Huerta

En 2012, se cumplen treinta años de la muerte del poeta mexicano Efraín Huerta y, con este motivo, su país ha organizado diversos actos conmemorativos. Perteneciente al grupo poético de la revista ‘Taller’, en el que también estaba Octavio paz, fue un cantor del amor y de la vida urbana en las grandes ciudades.

La lírica no es, desde luego, el género literario más popular. Su carácter habitualmente intimista y minoritario se lo impide. Sin embargo, ha habido algunos poetas que han logrado cierta popularidad entre sus conciudadanos, aunque ello suele deberse más a otras actividades que al ejercicio de la propia labor lírica. Así le ocurrió al mexicano Efraín Huerta (Silao, Guanajuato, 1914-1982), de cuyo fallecimiento se cumplen ahora treinta años y, con este motivo, las instituciones de su país recuerdan este año su figura.

Efraín Huerta cantó a la vida en la gran Ciudad de México (en la foto)

Efraín Huerta cantó a la vida en la gran Ciudad de México (en la foto)

Al margen de su valor poético, Huerta se hizo muy popular por sus artículos periodísticos y, especialmente, por sus críticas cinematográficas, para las cuales utilizaba seudónimos como ‘Filmito Rueda’ o ‘Juanito Pegafuerte’.

Formado en la Universidad de México, su labor poética se inicia junto a sus compañeros de estudios Octavio Paz, Alberto Quintero o Rafael Solana, con quiénes fundó la revista literaria ‘Taller’, una publicación que rechazaba el lirismo subjetivo y esteticista para abrir la poesía a campos sociales más amplios. No obstante, su primera publicación, ‘Absoluto amor’, canta al sentimiento con cierta melancolía. Tono diferente posee ‘Los hombres del alba’, publicado en 1944 y que constituye un libro fundamental en su producción. En él habla de la ciudad, de las calles y de sus habitantes, con honda emoción pero también presentando la dura supervivencia de éstos últimos en las grandes urbes deshumanizadas.

A pesar de todo ello, Efraín Huerta es considerado un gran poeta del amor, al que canto con ternura aunque con cierta desolación. Entre sus libros posteriores destacan ‘La rosa primitiva’ o ‘Poemas prohibidos y de amor’. Por su parte, ‘El Tajín’ es un canto lírico a la primitiva civilización Totonaca, que existió en la zona de Veracruz en época precolombina.

Efraín Huerta dedicó 'El Tajín' a la cultura precolombina de los Totonacas

Efraín Huerta dedicó 'El Tajín' a la cultura precolombina de los Totonacas

Un carácter muy distinto presentan sus “poemínimos”, que recuerdan a los haikus japoneses. Son composiciones breves construidas a base de paradojas y juegos de palabras que exigen un alto grado de ingenio. En ellos, además, brilla el humor irónico de Huerta. Buena muestra de ellos es el que escribió como respuesta a la enciclopedia Larousse, donde se le había calificado como poeta social. Su “poemínimo” de contestación reza así: “Embustero/ Larousse./ Yo solo/ escribo/ versos/ de contenido/ sexual”.

Fue, en suma, Huerta un poeta inquieto que sabía reírse incluso de sí mismo: en los años cincuenta fundó un movimiento lírico neovanguardista al que denominó “cocodrilismo” y a cuyo frente puso la siguiente cita: “Yo no soy un poeta serio/ soy un poeta saurio”. Ello nos da idea de su peculiar sentido del humor que no está reñido con su excelente calidad lírica para cantar al amor o para mostrar esa mezcla de desazón y fascinación que la vida en las grandes ciudades modernas provoca en el ser humano.

Fuente: Efraín Huerta, el poeta de la ciudad.

Fotos: LWY y Jc. Nájera.

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