El amor propio de Juanito Osuna, de Miguel Delibes, retrato irónico del cazador

Entre los cazadores, como en otras actividades, existe la figura del fanfarrón, que gusta de publicar sus triunfos y ocultar sus derrotas. En ello se basó Miguel Delibes en El amor propio de Juanito Osuna, para satirizar un mundo que conocía bien por su condición de cazador experto.

Existe entre los cazadores, como en otras muchas facetas de la vida, la figura del fanfarrón, aquél que gusta de vocear sus éxitos cuando los logra, humillando a sus compañeros de cuadrilla, pero silencia sus fracasos e incluso se molesta si alguien se los recuerda.

Uno de estos personajes es el que nos presenta Delibes -gran aficionado a la caza y por ello buen conocedor de los ambientes que en esta actividad se respiran- en El amor propio de Juanito Osuna, un breve relato de carácter irónico.

Foto de un cazador

La caza, bien conocida por Delibes, es el tema de este relato

Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), periodista y escritor, ha sido uno de los intelectuales más destacados de la literatura española de los últimos cincuenta años. Su trayectoria, plagada de excelentes novelas, constituye un ejemplo de coherencia ideológica y de libertad. Ajeno a cualquier poder o credo político al uso, mantuvo su espíritu independiente por encima de los avatares de la vida española.

Castellano recio, propugnó siempre una justicia social basada en el humanismo y, por tanto, en las antípodas de tesis materialistas, que a su juicio convierten al hombre en número, en mero gregario de un aparato monstruoso, y que cercenan su libertad. Y, junto a ello, es Delibes un excelente cantor de las tierras de Castilla, cuya esencia supo captar como pocos sin recurrir a detalles folclóricos o triviales. Un rasgo de su obra que recuerda, en cierta medida, a los maestros del Noventa y ocho.


Además, en unos tiempos en que el ecologismo no estaba de moda, fue un gran defensor de la Naturaleza, a la que se hallaba muy cercano por su faceta de cazador experto, acostumbrado a capturar sus piezas cuando puede hacerse pero también a respetar el ciclo de aquélla.

Foto del Centro cultural Miguel Delibes

Centro cultural Miguel Delibes, en Valladolid

Como decíamos, en El amor propio de Juanito Osuna, Delibes ejecuta una parodia de sus compañeros de partida, de aquellos cazadores que se toman esta actividad como una competición entre ellos en la que triunfa quién logra más piezas. Y todo ello con objeto de presumir ante sus conocidos al regreso, aunque cuando el día no se ha dado bien esconde la cabeza bajo el ala como el avestruz.

Pero también es este cuento un retrato poco benévolo de las clases pudientes, que aparecen plasmadas como personas ociosas cuya única preocupación es la próxima cacería y, entre una y otra, trasegar whisky. Todo ello con el estilo sobrio de Delibes, rico en su sencillez y en el que los giros populares encajan con absoluta naturalidad.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Cervantes Virtual.
Fotos: Cazador: Libanes69 en Arte y fotografía | Centro cultural Miguel Delibes: oSiNaRef en Flickr.

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