El cerdito de Juan Carlos Onetti o la soledad es peligrosa

Como Faulkner o García Márquez, Juan Carlos Onetti también creó su propio mundo particular: la ciudad de Santa María, escenario de sus mejores novelas. En el cuento El cerdito, nos muestra un mundo tierno y macabro al mismo tiempo, imagen de su visión triste de la vida.

Algunos escritores crean un lugar paralelo al real como escenario para sus obras. Con ello consiguen proporcionar a éstas un carácter universal y atemporal, de tal suerte que lo que narran posee validez para cualquier lugar y época.

Foto de un astillero

'El astillero' es el título de una de las novelas más conocidas de Onetti

Son muy conocidos los casos del condado de Yoknapatawpha en William Faulkner o del Macondo de Gabriel García Márquez, mundos míticos y, en ocasiones, mágicos que constituyen una reproducción a escala del orbe y de la sociedad humana.

Lo mismo sucede con la Santa María del uruguayo Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-1994). Utilizada por vez primera en La vida breve, buena parte de sus narraciones –incluidas las más populares, El astillero y Juntacadáveres– se desarrollan en ese lugar fantástico hasta que el escritor, cansado de ella, la hace perecer en un devastador incendio en Dejemos hablar al viento. Sin embargo, la Santa María onettiana no es del todo irreal. Según propia confesión, la nostalgia de su Montevideo natal cuando vivía en Buenos Aires es, en gran medida, responsable de su aparición. Por tanto, debe haber en Santa María mucho de la capital uruguaya.

Periodista durante muchos años, Onetti es una figura mítica de las letras de su país. Hombre bohemio, bebedor y mujeriego, de carácter triste y sombrío, soportó durante mucho tiempo la aureola de escritor maldito.


Dos rasgos esenciales conforman su obra. De una parte, la influencia del citado Faulkner y, de otra, su existencialismo. En efecto, el mundo de Onetti es sórdido y depresivo, habitado por criaturas promiscuas y alcohólicas pero también lúcidas. Y todo ello presidido por la soledad, principal obsesión y tema del uruguayo.

Foto de Montevideo

Una vista de Montevideo, ciudad natal de Onetti

Precisamente ésta constituye en eje argumental del cuento El cerdito. Una anciana que vive sola disfruta invitando a merendar a tres pilluelos de los suburbios, unos muchachos marginales que le recuerdan a su nieto y que disfrutan, encantados, de los dulces que les ofrece. Sin embargo, un hecho macabro e inesperado confiere al relato un final sorprendente.

Onetti combina lo tierno con lo absurdo y lo cruel de modo magistral. Todo ello narrado con su prosa personal. Pero, en palabras de Vargas Llosa, autor de un ensayo sobre el uruguayo, «su mundo es más bien pesimista, cargado de negatividad, y eso hace que no llegue a un público muy vasto». Es, en efecto, su obra de difícil lectura por la amargura y el desengaño ante el mundo y el Hombre que rezuma.

Podéis leer el cuento aquí.

Fuente: Sólo Literatura.

Fotos: Astillero: Albasmalko en Wikimedia | Montevideo: Morrissey en Flickr.

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