El corazón de las tinieblas, juicio al Imperialismo decimonónico

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se produce la época del imperialismo, con el continente africano como principal objetivo. Ante los desmanes cometidos, muchos protestaron desde todos los ámbitos, también el literario. En éste, uno de los que lo hizo fue el polaco britanizado Joseph Conrad, quién, en ‘El corazón de las tinieblas’, novela corta publicada en 1899, muestra el horror de aquellos abusos.

Conrad nos muestra la devastación del Congo

Conrad nos muestra la devastación del Congo

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las potencias europeas –Estados Unidos aún no había alcanzado su hegemonía actual- se repartieron el continente africano para proceder a su colonización. Pero ésta, más que en educar y modernizar la zona, se convirtió en un movimiento cuyo único objetivo era explotar las riquezas del continente, sin ningún respeto por la vida de los indígenas. Algunos dirigentes europeos sobresalieron en esta indigna misión, como el Rey belga Leopoldo II, quién devastó la zona del Congo.

Muchas voces protestaron contra ello desde distintos ámbitos, incluido el literario. En éste, uno de los que se distinguieron por ello fue Joseph Conrad, que, precisamente, pasó seis meses en aquella zona colonizada por los belgas. Joseph Conrad (1857-1924) había nacido en Podolia, territorio ucraniano en poder de Rusia y que anteriormente perteneció a Polonia y es uno de los mejores narradores de la Literatura inglesa del siglo XIX.

Por tanto, nos encontramos ante uno de esos casos infrecuentes de autores que escriben en una lengua distinta a la suya materna y lo hacen con excelente calidad. Sus años como marinero por los cinco continentes le proporcionaron abundantes experiencias y material narrativo que trasladar a sus obras, fundamentalmente narrativas y en las que, precisamente, el mar y quiénes lo surcan tienen gran protagonismo.

El corazón de las tinieblas es una novela corta aparecida en 1899. Se trata de una acerba crítica al papel que el imperialismo europeo estaba desempeñando en África. Un marinero de nombre Marlow se adentra por el río Congo en busca del señor Kurtz, quien dirige una explotación de marfil, para llevarlo de vuelta a Inglaterra. Finalmente y tras varias aventuras, lo localizan y contemplan con asombro cómo es considerado poco menos que un dios por los nativos pese a que ha perdido la razón.

Pero, realmente, esta trama es lo de menos. Lo importante es el viaje de Marlow, que sirve al autor para mostrar la brutalidad de los colonos con los indígenas y la situación de explotación en que éstos viven. Conrad se autodefinía como un ‘realista romántico’, aparente contradicción que explicaba alegando que sus novelas se basaban en lo que había visto y, por otra parte, en el análisis de la condición humana. De otro lado, la calidad de su pluma ha hecho que algunos lo consideren un escritor pre-modernista. Pero, dejando a un lado las etiquetas, siempre subjetivas, lo que es indudable es que se trata de un excepcional narrador.

Foto: Frontera Congo-Uganda por futureatlas.com en Flickr

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