El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos a la escritura alfabética de Miguel León-Portilla

El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos a la escritura alfabética es una obra clave para entender la evolución de la lengua náhuatl desde sus orígenes prehispánicos hasta la actualidad. Es muy interesante cómo su autor, Miguel León-Portilla, reconstruye las diferentes etapas por las que ha pasado esta lengua, centrando su objeto de estudio en el grupo de los pipiles.

Miguel León-Portilla

El libro El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos a la escritura alfabética fue escrito por el antropólogo Miguel León-Portilla en 1996 y está dividido en cuatro partes.

La primera parte del libro nos habla de las fuentes, como las inscripciones de las estelas, los libros pictoglíficos, o la tradición oral, a partir de las cuales podemos llegar a conocer la cultura mesoamericana; y de cómo estos testimonios de la cultura indígena han sido trasvasados a la escritura alfabética con la llegada de los europeos al continente americano. Aunque sólo quedan varios códices de origen prehispánico, pues la mayoría fueron quemados o destruidos por los conquistadores, el libro destaca valiosos documentos como el Popol Vuh y el Chilam Balam en lengua maya, o los códices Vindobonense y Colombino, en lengua mixteca.

La segunda parte del libro, gira en torno a la idea de Garibay de “la luminosa prisión del alfabeto”, esa prisión a la que se condenó a la lengua náhuatl, tras la llegada de los europeos, pero que a la vez sirvió para que los testimonios náhuatl no se perdieran en el olvido. Esta breve segunda parte también muestra cómo se han mantenido, en líneas generales, diversas representaciones pictoglíficas prehispánicas, como “Los ciclos de la Estrella Grande”, en los posteriores códices coloniales, como el Dresde, o el Borgia, trascritos al alfabeto. Con lo que se puede decir que estos textos son muestras de una oralidad que había sido representada en pinturas y glifos, antes de la llegada de los españoles.


La parte tercera del libro hace un breve repaso de la historia de los pueblos nahuas y comenta cómo estos penetraron y se establecieron en distintos lugares de Mesoamércia, atendiendo de forma especial al episodio de la “Ruina de Tula”, lo que dio origen a una gran dispersión de grupos nahuas. Entre estos pueblos, el libro señala el de los pipiles, que emigraron hacia el sur de México y hacia Centroamérica, estableciéndose a más de 2.000 kilómetros del centro de México. A pesar de la distancia, estos pipiles-nicaraos, de lengua náhuatl, conservaron numerosos elementos de su cultura náhuatl original.

Por último, en la cuarta parte del libro se trata el tema de la literatura náhuatl. León-Portilla nos habla de los cuicapicqueh, “forjadores de cantos”, y los tlamatinimeh, “los que saben algo”, que expresaban en sus composiciones literarias la visión de un mundo polarizado socialmente, pero cuya dualidad era necesaria para la supervivencia de un universo amenazado de muerte. Así rescata este estudioso de la cultura náhuatl los orígenes de su México natal. Precisamente gracias a su trabajo, hoy podemos conocer un poco mejor esta lengua prehispánica, hablada en la actualidad por millones de habitantes.

Foto: Unknown

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