El elixir de la larga vida de Honoré de Balzac, la posesión en la muerte

‘El elixir de la larga vida’, de Honoré de Balzac es un cuento que mezcla elementos del realismo, el romanticismo y el relato fantástico. En la narración se sanciona la impiedad con el padre, pues Juan Beldívero traiciona a su progenitor después de muerto y no recibe el favor que deseo de su hijo sumiso pues su maldad afloró apenas revivió su brazo, ahorcando a su primogénito y perdiendo el líquido que lo resucitaría.

Honoré Balzac

Honoré Balzac

Para ejemplificar el mal, muchas veces los narradores contrastan conductas piadosas y vicios humanos, a veces conviviendo en el mismo escenario, en estos casos hay dos posturas, la del creyente y la del descreído que cree que la religión es un obstáculo a su libertad y hasta una necedad.

En estos relatos, el impíos se sale con la suya pero llega a tener una sanción al final, que acaba con el predominio de su rol actancial. En el cuento ‘El elixir de la larga vida’ (1830) de Honoré de Balzac (1799-1850) hay un enfrentamiento entre padre e hijo, que se resuelve en la sumisión del nieto a su padre en la siguiente generación, pero con resultados que estropean el plan del personaje maléfico.

Las tres generaciones son las siguientes, Bartolomé Beldívero un acaudalado orientalista de Ferrara, su hijo Don Juan, aficionado a las orgías y el nieto de Bartolomé, Felipe, quien gracias a su madre Elvira era un muchacho muy piadoso y dócil. Justo una noche de farra de Juan, su padre agoniza, ambos se entrevistan y el moribundo de 90 años pide a su hijo de 30 que al morir lo unte completamente con un elixir secreto. Juan prueba reviviendo un ojo de su padre, luego lo revienta y lo entierra, guardando el elixir para sí, sin resucitar a su padre porque quería heredar toda su fortuna, ya que eran una familia que se codeaba con príncipes.

El destino de castigo para un hombre ruin
Juan repite el episodio con su hijo al agonizar, este cumple el mandato de untarlo con el elixir, primero la cabeza, la cual rejuvenece hasta la adolescencia, pero cuando revive un brazo, con él ahorca Felipe, quien deja caer el frasco, evaporándose el elixir. Un sacerdote quiere pasar al imperfecto resucitado por santo y canonizarlo, sin embargo en el Te Deum, como un demonio Juan comienza a blasfemar desde su urna. Se separa su cabeza del cuerpo descompuesto y cae sobre un sacerdote mordiéndole el cerebro y matándolo, para finalmente gritar que es ateo. Este cuento tiene cierto toque anticlerical, pues critica la época de indulgencias y los negocios de algunos curas.

El cuento es de humor negro, recurso que sirve para contraponer personajes y modos de vida, el tipo satánico versus el piadoso, el malintencionado versus el ingenuo e inocente, también refleja la crisis de una sociedad con una fe en ruinas, mientras los fieles son tomados por ingenuos al asistir a un fraude de un nuevo santo, cuya vida no fue ejemplar. Es una tomadura de pelo porque la canonización requiere un proceso minucioso de investigación de la biografía del candidato. Como personajes secundarios están las cortesanas en las orgías de Juan, algunas de las cuales tenían temor de estar en el círculo de este personaje por el miedo a perder su alma. El cuento es más fantástico que moral, lo que quiere patentar es la imperfección de un espíritu corrupto que aún en la muerte no cambia su ethos.

En este cuento hay elementos del realismo en la descripción de las pasiones humanas, los vicios y virtudes de personajes distintos según su inclinación al bien o al mal, también hay elementos exóticos del romanticismo como la mención de pócimas mágicas que podrían cambiar el curso de la existencia de un individuo, pero modeladas con la visión fantástica de visones diabólicas, las cuales ilustran la lucha entre el bien y el mal, algo parodiada.

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Foto: Honore de Balzac por Louis-Aususte Bisson en Wikipedia

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