El genio deductivo de Sherlock Holmes

Hay personajes en la historia literaria que superan en popularidad a sus creadores. Uno de estos casos es el de Sherlock Holmes, conocido mundialmente, más aún que su autor, Conan Doyle. Y es que este investigador, genio de la deducción lógica, ha proporcionado a los lectores momentos extraordinarios. En El misterio de Copper Beeches, tendrá que ir en socorro de una institutriz que trabaja para una familia que oculta más de lo que parece.

Hay personajes literarios que proporcionan a sus creadores fama universal, hasta el punto de que los superan en popularidad. Todo el mundo sabe quién es Sherlock Holmes, pero con toda seguridad –aunque también sean muchos- menos sabrán que su autor es Arthur Conan Doyle (Edimburgo, 1859-1930).

Sir Arthur Conan Doyle

Sir Arthur Conan Doyle

Y es que, cuando Doyle escribió el primer relato protagonizado por su genial detective –Estudio en escarlata– poco podría presuponer la fama que iba a alcanzar. Médico de profesión, sus escasos pacientes le permitieron dedicarse a la literatura y nunca la escasez de éxito profesional ha provocado tantos beneficios, ya que, fruto de ello, fue su extraordinaria creación.

Holmes, basado en un profesor que Doyle tuvo en la Universidad de Edimburgo llamado Joseph Bell, científico dotado de excepcional capacidad deductiva, surge así como resultado de los ocios de su autor y crece hasta el punto de que el escritor se vio obligado a hacerlo morir para poder liberarse de la presión que le suponía su éxito. No obstante, la alegría le duró poco a Doyle, ya que, ante las quejas de los lectores, tuvo que resucitarlo.

Personalidad peculiar, aficionado a las ciencias experimentales, al boxeo y a tocar el violín, Sherlock Holmes vive en Baker Street, en Londres, acompañado por su fiel amigo el doctor Watson. Es éste otra genialidad de Doyle, pues constituye el contrapunto del investigador: un hombre normal que hace que las cualidades deductivas de Holmes queden resaltadas y, además, se convertirá en cronista de sus aventuras.


Una de las más curiosas de la singular pareja es la que se narra en El misterio de Cooper Beeches. Una mañana, tras el desayuno, Holmes recibe la visita de la señorita Violet Hunter, institutriz de profesión que desea pedirle consejo sobre si debe aceptar un trabajo. Ha recibido una oferta de un tal señor Rucastle para trasladarse a su hogar en el campo y ocuparse de la educación de su hijo, pero las peculiares condiciones que le impone y la generosidad del sueldo que le ofrece la hacen sospechar.

Recreación en cera de Sherlock Holmes y el doctor Watson

Recreación en cera de Sherlock Holmes y el doctor Watson

Holmes pacta con ella que lo acepte y, si una vez allí se encuentra en apuros, le haga llegar un aviso para rescatarla. La misiva de socorro no tarda en ser recibida y el detective y su fiel compañero acuden al rescate. Pero, una vez allí, descubrirán que la casa oculta un misterio más grave de lo que sospechaban.

Esta breve aventura del genial investigador contiene todos los rasgos que le han hecho famoso. Un hecho aparentemente trivial que se complica hasta el punto de obligarlo a emplear su extraordinario método deductivo y un sorprendente –aunque lleno de lógica- desenlace.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Conan Doyle: Matanya en Wikimedia | Holmes y Watson: Gailf548 en Flickr

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