El Misterio de las Catedrales

El Misterio de las Catedrales es uno de los libros emblemas de la alquimia mundial pese a que su autor aún hoy es desconocido ya que Fulcanelli es simplemente un seudónimo. En él, el autor devela los detalles y secretos alquimistas de las catedrales góticas y nosotros, para poder comprenderlo, debemos poseer muchos conocimientos de arte y alquimia principalmente.

El Misterio de las CatedralesSi se consideran amantes de la alquimia no les debe resultar desconocido el libro El Misterio de las Catedrales de Fulcanelli, un autor que hasta el día de hoy se desconoce su identidad y las especulaciones son muchas pero eso lo hablaremos más adelante. Si podemos acceder desde aquí a la descarga gratuita del libro El misterio de las Catedrales que sería una continuación de Las Moradas Filosofales, pero con muchos detalles muy interesantes.

En primer lugar debemos destacar que Fulcanelli es un simple seudónimo del autor cuyo nombre se desconoce y las teorías y probabilidades de que sea alguno de los que se suele especular son ínfimas. Incluso se ha llegado a decir que no es otro que el famoso conde de Saint Germain, un personaje inmortal que aparece en público cada siglo.

Pero retornando al Misterio de las Catedrales, es una obra que estudia pormenorizadamente las construcciones de las Catedrales de estilo gótico de varias ciudades europeas develando los misterios que ocultan todas ellas y al simbología alquimista que presentan, además de ser edificadas en base a la Alquimia.


Todo el estudio que realiza sobre la arquitectura civil es sencillamente formidable y este libro no es más que un resultado de una exhaustiva investigación sobre las construcciones resultando del mismo un compendio sobre las operaciones alquimistas de los arquitectos góticos, incluso en los castillos y no sólo en las catedrales.

Existe una frase del propio Fulcanelli que escribe en el libro y que resume a la perfección todo esto: «Edificadas por los Frimasons medievales para asegurar la transmisión de los símbolos y de la doctrina herméticos, nuestras grandes catedrales ejercieron, desde su aparición, considerables influencias sobre gran número de muestras más modestas de la arquitectura civil…»

Catedral de LeonNo caben más palabras para acotar sobre lo que nos depara el libro, a no ser el contenido del mismo como por ejemplo mencionar que el capítulo primero trata sobre la materia prima de la obra. El segundo trata sobre la formación de la obra o la cocción alquímicamente hablando, con todos los detalles de preparados, colores y porciones.

El tercero se encarga de hablar del fuego y sus proporciones y cualidades, siendo éste el símbolo fundamental del arte de la Alquimia y sin éste elemento y sobre todo, sin comprenderlo, ninguna obra sería posible. El cuarto capítulo se encarga de mencionar varios aspectos como el huevo filosófico o el misterio del Vellocino de Oro entre otros y el libro se cierra con unas conclusiones que sirven a modo de consejos para sus discípulos.

Hablando de discípulos, no podemos dejar de nombrar a Eúgene Canseliet, el alumno de Fulcanelli y quien publicó los manuscritos de Fulcanelli siguiendo al pie de la letra las órdenes del maestro. Pero ¿cómo sabemos que realmente fue su alumno? Es algo que el tiempo ha demostrado pero las dudas están muy presentes aún hoy.

Y soy uno de los que lo duda. De haber sido éste su discípulo sabemos que Fulcanelli debió vivir a comienzos de siglo XX. Pero está la teoría que narra al autor como un alquimista francés del siglo XVI, para ser más exactos daré el nombre de quien se cree, Enrique IV de Francia, uno de los personajes más influyentes de la historia de al humanidad.

¿Para ir más lejos, Fulcanelli no pudo haber sido el propio Canseliet? En definitiva es un misterio y eso es bueno, más para quienes desean conocer la Alquimia en profundidad. El misterio lleva a la búsqueda, y siempre debemos estar dispuestos a buscar, la investigación es una de las tareas más lindas que podemos imaginar.

El movimiento de Fulcanelli se daba principalmente en Francia y España, creyéndose que era un personaje muy influyente y con varios contactos importantes. Pero serían todas probabilidades ya que no hay un dato verídico salvo el plasmado por su discípulo, pero no sé hasta que punto la palabra de éste es confiable.

Debemos tener mucha paciencia para leer este libro, como así muchos conocimientos sobre arte, historia, filosofía y alquimia. No es sencillo de entender y quizás lo deban dejar para otro momento, mientras tanto buscamos más material sobre esos temas.

Un libro que menciona a Fulcanelli es el célebre Retorno de los Brujos, donde se deja entrever que tanto él como otro alquimista tuvieron contacto con los físicos creadores de la bomba atómica, una teoría que parece un poco alocada y sin fundamentos más que la palabra propia de Jaqces Berguier, autor del libro mencionado.

AlquimiaLos fundamentos como siempre parten desde que no sabemos quien era Fulcanelli y por lo tanto todo es posible, pero a la vez todo es mentira. Aquí es donde empieza nuestro trabajo, comenzar a dilucidar algunos aspectos misteriosos del autor pero mediante la búsqueda. Eso es lo que en cierta parte debió querer el autor. No todos somos aptos para conocer algunos secretos de la historia mundial, y por ello sólo los seres puros lograrán descubrirlo.

El libro en realidad es muy práctico y simple de comprender, dando al lector las herramientas básicas para su mejor entendimiento. El problema es que está escrito con un lenguaje simbólico y metafórico, tal y como siempre se desarrolla el lenguaje hermético. Este es el punto central, no todos pueden comprenderlo si no sería un verdadero caos, y para su comprensión es que les he mencionado los conocimientos que necesitarán para poder enfrentarse al Misterio de las Catedrales.

Esto lo deja en claro el propio Fulcanelli en la siguiente reflexión, ideal para cerrar este artículo:

«La ciencia que estudiamos es tan positiva, tan real y tan exacta como la óptica, la geometría o la mecánica, y sus resultados, tan tangibles como los de la química. Si el entusiasmo y la fe íntima le sirven de estimulantes y de valiosos auxiliares; si intervienen, por una parte, en la dirección y en la orientación de nuestras investigaciones, debemos, sin embargo, evitar sus desviaciones, subordinarlos a la lógica, al razonamiento, y someterlos al criterio de la experiencia. Recordemos que solo los trucos de los falsos y codiciosos alquimistas, las prácticas insensatas de los charlatanes, y la inepcia de escritores ignaros y sin escrúpulos, han arrojado el descrédito sobre la verdad hermética«.

Imagen libro:bermoraca en Flickr
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