El odio de Baudelaire en Las Flores del Mal

Con una personalidad bastante controvertida, lo que se ve reflejado en sus obras literarias, Charles Baudelaire ha pasado a la historia con su célebre obra Las Flores del Mal, donde deja en claro su visión de la sociedad en su época.

Este día dedicaremos unas líneas a uno de los autores más grandes de todos los tiempos, Charles Baudelaire (1821 – 1867) quien en 1857 escribe su máxima obra, «Las Flores del Mal«, una serie de poesías donde deja en claro su posición ideológica hacia el lado del mal, del odio.

Baudelaire es reconocido por su odio a la naturaleza y lo denominado útil, asociando lo primero con la «vulgaridad del mundo«, es decir, con lo que hace toda la gente. Además de ello, se denomina antirreligioso, y lo natural en gran medida es tomado como reflejo de Dios. El autor además se caracteriza por sus frases, entre ellas «en las cosas inmundas encontramos encantos«, lo que nos permite derivar en un silogismo, «si lo útil es crear para bien, él opta por el mal», por lo inútil, tal como se sentía el propio escritor.

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Foto: ociojoven

Las obras de Baudelaire están estrechamente ligadas con las de Edgar Allan Poe. Es más, el autor mismo decía que era admirador del escritor norteamericano e incluso ha escrito el prólogo de varias ediciones de sus cuentos. Fue uno de los pocos personajes, que lograron comprender la obra de Poe, y Baudelaire mismo emplea el mismo hilo para describir lo que sucede en su interior, y el odio que posee hacia lo tradicional.

Este odio tiene un fundamento muy claro y real. Baudelaire intenta crear una conciencia de elevar al hombre por encima de los valores vulgares, lo cual sería posible mediante la cultura y las artes. Cree en la autonomía de las artes, sin necesidad de subordinarse a otros valores, en este caso, los cotidianos. Lucha fehacientemente contra la ignorancia y la sociedad moderna.

Esto se ve reflejado en el principal poema de Las Flores del Mal, como es «El Albatros«. En este poema, Baudelaire se refleja en un Albatros, el ave de mal agüero para los marineros. Al final del mismo se puede leer «sus alas de gigante no le dejan andar«. En lo personal, esto es lo más importante de toda la obra y que refleja el sentimiento del poeta. Pero además no sólo muestra su drama personal, sino que allí expresa una enorme crítica al mundo moderno y principalmente a la burguesía, a los que acusa indirectamente de honrar el dinero y a los ídolos de barro.

Esta metáfora, bien podría asemejarse al mundo actual, donde se han perdido muchos intereses culturales por predominar el dinero en nuestras vidas. Puede sonar a una ideología marxista, pero es todo lo contrario. El dinero lógicamente es imprescindible en nuestras vidas, pero no por ello debemos dejar de ejercitar nuestra mente. Una cosa no lleva a la otra, y eso lo ha aclarado Baudelaire.

El poeta no critica el capitalismo, sino a la sociedad que no sabe separar las cosas, y predomina el dinero por sobre su propio desarrollo personal, por elevar al máximo su intelecto y cultura. Se queja del conformismo y la comodidad y al mismo tiempo por idolatrar a quienes han amasado una gran fortuna, en vez de elogiar a las grandes personalidades que han hecho lo posible por evolucionar el mundo en cuanto a conciencia.

En su pensamiento predomina elevar a su máxima altura las artes, que son las que en definitiva logran desentrañar los más profundos sentires humanos, quedando plasmados en un lienzo, en una escultura o en una obra literaria. Esos son los móviles que nos permiten desarrollarnos como seres humanos, adquiriendo conocimientos para mantener cierto nivel de cultura.

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Charles Baudelaire. Foto: eljuglarliterario

En esto se basa la obra maestra de Baudelaire, lo que se refleja en cada uno de los poemas que le siguen a «El Albatros«, principalmente «Himno a la belleza» y «Paraísos artificiales, opium y haschich«, dedicado a estas dos drogas muy empleadas en ese entonces.

Muchos lo han catalogado incorrectamente dentro de los autores románticos, cuando es completamente lo contrario. Un autor crítico sobre la sociedad, donde remarca el odio que posee de ella. Esto queda claro cuando expresa: «No quiero decir que la poesía no ennoblezca las costumbres, que su resultado final no sea elevar al hombre por encima de los intereses vulgares, Esto sería, evidentemente, un absurdo. Digo que si el poeta persigue un fin moral, disminuye su fuerza poética, y no me parece imprudente avanzar que su obra será mala«. Aquí, al igual que en El Albatros, critica el pensamiento social de perseguir ideales vulgares.

El odio que expresa Baudelaire en su obra, lo ha llevado a serias críticas en su época, principalmente por parte de la Iglesia (el polo opuesto a su pensamiento), llegando incluso al extremo de censurar el libro. Muchos lo han tildado de satanista, debido a su proximidad con el mal, aunque no ha tenido un fundamento serio por lo que fue retirado de inmediato. Pero si para una segunda edición del libro, se vio obligado a retirar seis poemas de la obra.

Baudelaire es el primer poeta moderno de Occidente y a su vez, el representante de la poesía en su estado más puro, sin inmiscuirse o dejarse influenciar por ideales políticos, morales o religiosos. Su trabajo tiene un alto valor artístico, donde llegamos a apreciar belleza en los más perversos sentimientos del autor. Sin dudas fue un transgresor para su tiempo, y abrió una discusión que hasta el día de hoy se pregona en los ambientes intelectuales de todos los rincones del mundo.

La obra de Baudelaire ha perdurado en el tiempo e incluso podrían aplicarse en el mundo moderno, donde los valores han cambiado rotundamente dejándose de lado el mundo de las artes. Si bien es verdad que parece resurgir ese interés por el mundo de la cultura, falta mucho aún para poder lograr algo similar a lo sucedido a principios del siglo XX, cuando se dio en el mundo entero una revolución intelectual profunda.

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