El vergonzoso en palacio de Tirso de Molina, una dama voluble

La comedia es, para Tirso de Molina, ante todo diversión, un juego escénico para entretener al espectador. Así, sus piezas parodian las relaciones sociales de la época, a partir de un personaje en torno al que giran los demás. Esto sucede en El vergonzoso en palacio, sobre una voluble dama y su tímido secretario, tema muy similar al de El perro del hortelano, de Lope de Vega, pero aquí tratado con mayor humor.

La comedia es, para Tirso de Molina, ante todo diversión. Un teatro que permita al espectador evadirse de sus preocupaciones y pasar un rato agradable. Por tanto, es lógico que la conciba como un juego en que cada personaje representa su papel y, al final, todo acaba felizmente.

Foto de un monumento a Tirso

Monumento a Tirso en Madrid

Esta fórmula se aplica en Don Gil de las Calzas Verdes, en Marta la piadosa, en La villana de Vallecas o en El vergonzoso en palacio, entre otras obras cómicas.

La crítica ha dividido sus comedias en piezas de costumbres y de intriga. Pero, realmente, esta distinción carece de sentido, ya que en todas se hallan presentes los dos elementos: la exposición superficial de la sociedad con tintes burlescos y el conflicto –sobre todo psicológico- entre los personajes.

De este modo, sus comedias se basan en una parodia de las relaciones sociales y ello le permite desarrollar situaciones de gran comicidad. La acción siempre se construye de una de estas dos formas: bien en torno a un personaje que, para lograr sus intenciones, encubre a los demás su verdadera personalidad, bien en torno a uno que, con el mismo objetivo, la desnuda de tal suerte que obliga a los otros a hacer lo mismo.


En El vergonzoso en palacio nos encontramos ante el segundo caso: la dama malcriada que, encaprichada de un joven, le permite ver sus intenciones, pero de modo intermitente, alternando esta actitud con la contraria, de tal suerte que el protagonista no sabe a qué atenerse ni cómo debe actuar.

Foto de la Universidad de Alcalá

Universidad de Alcalá de Henares, donde estudió Tirso de Molina

Magdalena es una aristócrata que convence a su padre para que tome como criado a Mireno. Y, una vez conseguido esto, inicia el juego de toma y daca al que aludíamos. En este sentido, la obra es muy similar a El perro del hortelano, de Lope de Vega, pero cada autor le da su propia peculiaridad dramática. Así, la pieza de Tirso resulta más cómica y el personaje de la protagonista más atrevido y simpático, con constantes juegos de palabras e insinuaciones que desubican al muchacho.

En este sentido, no deja de resultar curioso que un fraile como Tirso sea capaz de proporcionar tal hondura dramática a sus personajes femeninos. Son mujeres que se niegan a ejercer el papel sumiso ante el varón que las convenciones de la época les otorgaban y capaces de tomar la iniciativa, ya sea para castigar al hombre que las ha humillado, ya para burlarse de un pretendiente demasiado tímido.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Monumento a Tirso: Recuerdos del viaje a España en Flickr | Universidad de Alcalá: Ferlomu en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...