El Wendigo

La más popular de las obras de Blackwood se puede leer en internet. Una obra que asombra por su descirpción ominosa de los terrores de los bosques de los Estados Unidos

Una de las obras más queridas y representativas de Blackwood es el Wendigo. Afortunadamente se puede descargar de Internet el libro gratis el Wendigo en muchos sitios web, lo que da una idea de su popularidad. El cuento largo de Blackwood es una de esas obras representativas de los Estados Unidos que construyeron su identidad. Como se sabe algunas obras literarias tienen la función de dotar de una identidad a una nación. Esta identidad es independiente muchas veces de lo que los nativos de un país desean representar de si mismos. Por ejemplo en el caso de España todos identificamos su identidad nacional a “El burlador de Sevilla y el convidado de piedra”. Algunos podrán opinar que Don Quijote es el ejemplo acertado, pero el caballero de la triste figura es demasiado idealista y su capacidad de representación ha sobrepasado a un grupo humano. El hidalgo de La Mancha es universal y representa al género humano. Caso similar ocurre con Hamlet o Romeo y Julieta de William Shakespeare. Nadie relaciona sus obras con Dinamarca o Italia, menos con Inglaterra. Lo que si queda claro de esas obras clásicas del bardo inglés es su carácter universal. Lo paradójico del caso del Wendigo es que fue escrito por un inglés que vivió en Estados Unidos y quedó fascinado por la naturaleza y la composición demográfica del gigante del norte americano. Quizás por ser un foráneo su obra retrate tan sabiamente esa imagen que nos llega a través de los años del norte boscoso de los Estados Unidos. El reino de la naturaleza, el misterio y el terror.

En el caso del Wendigo de Algernon Blackwood asistimos a la presentación de los bosques del norte de los Estados Unidos. Ese espacio vital que tanto ha encandilado a muchas personas con el misterio de sus noches salvajes. No se trata de un espacio tan inhóspito como la Selva a la Jungla, pero este espacio sobrecogedor del territorio americano tiene sus espacios sagrados que convocan a miedos ancestrales, mitos antiguos y la osadía de los hombres.



En el cuento de Blackwood asistimos a una jornada de caza de un grupo de hombres privilegiados. Un grupo de cazadores sale a internarse en el bosque buscando la aventura. El mundo al que pertenecen los cazadores es el universo exquisito de aquellos que saben el mundo les pertenece. Por eso el terror va a avanzando poco a poco en el relato. Los sonidos del bosque son los portadores de la llegada de lo ominoso.

El primero en inquietarse, como no podía ser otra manera, es el hombre del pueblo. Aquel que está más cercano a los relatos populares y a la sabiduría de la naturaleza. El resto de personajes permanece indiferente al llamado del horror. Se presentan entonces las situaciones de incredulidad hasta que la noche acecha y los va sumiendo poco a poco en el temor de lo desconocido. La llegada del miedo avisa por medio de espantosos sonidos en el aire. Llamados siniestros que solo los escogidos por el Wendigo pueden escuchar. Cualquier protección es vana frente a este ser atávico. Su reino es la naturaleza y su llamada una invocación a los peores instintos humanos. ¿Se puede luchar contra un ser de esta naturaleza? En el cuento el hombre está impotente frente a esta fuerza mística de la naturaleza. La metáfora de la historia es muy clara, incluso la crema y nata de la sociedad es impotente frente al llamado de la naturaleza.

Un punto a destacar en el cuento es la presencia de la cultura amerindia en el imaginario de los Estados Unidos. Los mitos de los indios americanos son aquellos que sobresaltan al hombre moderno. Se teme que los indios tengan una conexión con la naturaleza que los haga más preparados frente a las grandes amenazas místicas. El hombre occidental no puede hacer nada frente a seres poderosos de un mundo paralelo. Solo acercándose con humildad a la sabiduría de los antiguos amerindios podrán conocer como enfrentar a los seres de la naturaleza. Mientras no lo hagan solo les quedará el pavor y la impotencia.

El llamado de este ser del aire tiene como resultado la irresistible posesión de la mente de un hombre al que arrastra a su reino de la locura y lo obliga a descender al lado animal que encierran todos los hombres. Como negar que la desaparición del guía de los cazadores y sus posteriores apariciones transformado en una especie de demonio mitad humano y mitad animal nos ofrece unos de los momentos más emocionantes de la literatura siniestra. La naturaleza implacable se convierte en otro personaje impactante del cuento. La descripción de los sonidos apabullantes, tan naturales y tan horrendos en medio de la situación crítica de los protagonistas, no da un descanso. La descripción de unos pies desnudos de un hombre angustiado son el signo del terror. Difícil de entender si alguien no conoce el libro, pero todos aquellos que hayan visitado sus páginas no podrán olvidar las imágenes que provoca la descripción del campamento después de la llegada del Wendigo.

Blackwood perteneció a la célebre sociedad ocultista de la Golden Dawn y su impronta enriqueció el género de terror americano, a pesar de ser inglés. Un caso más del escritor foráneo que se enamora del país que lo acoge y lo sigue recordando durante el tiempo que dura su vida.

Si el Wendigo es un ser que se come a los cazadores y por tanto el temor que invoca es paralizante, no importa para la obra de Blackwood. El autor inglés prescinde de aquella característica del mito para ofrecernos otra dimensión de terror. Quizás un escritor menos dotado hubiera utilizado esa referencia del mito, pero hubiera estado amenazado por la tentación del sensacionalismo en su relato. Eso no pasa con Blackwood, en la clase maestra de literatura que nos entrega en su pavoros “El Wendigo”.

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