Factotum

La de hoy, es sin duda, una de esas novelas que ahondan en lo más profundo del ser humano. Con Factotum, Charles Bukowski nos abre de lleno su vida, no sólo a nivel profesional o sentimental, sino en todos los sentidos. Bukowski nos introduce en el mundo de los poetas malditos americanos (incapaces de separarse de su leyenda negra, como J. D. Salinger) a través de la vida y penosas y patéticas aventuras de su alter-ego.

El argumento: Henry Chinaski es un escritor que ha logrado librarse de la guerra y viaja de ciudad en ciudad, aceptando trabajos-basura y sueldos ridículos para emborracharse y escribir relatos a revistas más o menos humildes. A partir de aquí, Bukowski nos abre un cosmos decadente que parece emerger del mismo protagonista y girar a su alrededor. La alcohólica sed de Henry, su pasión por las drogas y sus ganas de sexo lo llevarán a todo tipo de apartamentos inhabitables, trabajos esclavizadores y experiencias (las apuestas en el hipódromo, las peleas de borrachos, los revolcones a escondidas) que nos guían por las distintas ciudades que atraviesa el protagonista.

Es, también una novela de amor difícil. A lo largo del libro aparecen montones de mujeres, más o menos importantes; empezando por porteras simpáticas que le facilitan el alojamiento, siguiendo por alocadas jóvenes a las que pierde de vista en bares de carretera y acabando por la dolorosa Gertrude. Aunque Henry no se aproxima en ningún momento a la figura de un galán, a través de sus relaciones (y de sus no-relaciones) podemos ver al mismísimo Bukowski hablando de sí mismo cuando declara, con la voz de Chinaski, que “el amor es para gente real” o “siempre me han gustado las señoras en vestidos de señora”.

Una novela que, además, no deja de hablar de las luchas obreras, la despótica hegemonía de la economía o una literatura en crisis. En resumen, un libro de y sobre poetas.

Con Factotum, Bukowski nos facilita su visión del mundo. A través de un estilo seco, directo, sin rodeos y con metáforas entre simples y más bien oscuras, nos ofrece la poesía maldita americana, sus pilares básicos y el escenario (las ciudades arrasadas, heridas de muerte por un Capitalismo poderoso), sin olvidar al protagonista. Un Ulises que nos ofrece para que nos identifiquemos y, a la vez, no lleguemos a comprender nunca. Henry Chinaski, eterno cesante, bebedor e incomprendido. Un monstruo. La locura hecha hombre.

Lo puedes leer aquí.

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