Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

Fahrenheit 451, la novela más célebre de Ray Bradbury nos ofrece la historia de un futuro sombrío. Guy Montag es un bombero, pero, paradójicamente, su profesión no implica apagar incendios sino provocarlos, para quemar libros. Está prohibido leer.

La literatura es, para muchos, un escape de la realidad, una manera de meterse en un mundo imaginario y hacernos parte de él, vivir esas historias como si fueran nuestras. Miramos la portada, ojeamos las páginas velozmente, lo volteamos, leemos la reseña en la contratapa, leemos, a veces, la biografía del autor en la solapa; y luego hacemos retumbar en nuestra cabeza con nuestra voz interior las palabras que nos sumergirán en un viaje maravilloso: Capítulo 1.

Pero ¿qué pasaría si nos prohibieran leer? ¿Si nos prohibieran pensar? De esto se trata la novela más famosa del célebre escritor estadounidense de ciencia ficción Ray Bradbury: Fahrenheit 451. Esta novela nos muestra una sociedad en el futuro en la cual un gobierno fascista mantiene una política muy estricta la cual nos obliga a ser felices.

Justamente, Ray Bradbury piensa en estos términos. En el prólogo que escribió en 1997 para su colección de relatos El hombre Ilustrado, hace una reflección muy interesante sobre el “Qué pasaría si”. Por ejemplo, dice “¿qué pasaría si puedes crear un mundo dentro de un cuarto, que cuarenta años más tarde será llamado la primera realidad virtual, y meter a una familia en ese cuarto con paredes que operan sobre las psiques y desencadenan pesadillas? Construí el cuarto en mi máquina de escribir y puse allí  a mi familia. Al mediodía los leones habían saltado desde las paredes y mis niños estaban tomando té como finale.” Refiriéndose a su famoso cuento La Pradera, donde en un futuro donde la tecnología supera las necesidades por las que fue creada y los hombres se sienten inútiles, en un espacio que está absolutamente controlado por computadoras.


Fahrenheit 451 fue publicado en 1953. Los Premios Hugo, o también llamados los Science Fiction Achievement Awards (Premios al logro en la ciencia ficción) son entregados desde 1953 con un régimen anual. Son llamados Hugo, en homenaje a Hugo Gernsback, el fundador de la revista Amazing Stories, uno de los logros más valiosos del género en los años 20’s. Los Premios Hugo fueron entregados cada año hasta la actualidad, con dos excepciones: 1954 y 1957. En el año 2004 se condecoró la novela de Bradbury con el Premio Retro 1954-2004, para darle la monumental importancia que se le debió dar en su momento.

En 1966 fue llevada al cine por el director francés François Truffaut, uno de los propulsores del movimiento llamado Nouvelle Vague (Nueva Ola), un cineastas franceses que se revelaron contra la temática y la estética del cine francés, y postularon la libertad de expresión y más que nada la libertad técnica en el campo de la producción fílmica.

El film fue producido enteramente en el Reino Unido. Está protagonizado por Oskar Werner y la hermosa y joven Julie Christie. No me voy a adelantar en el argumento demasiado todavía, pero vale decir que el personaje de Werner tiene, fuera de su vida matrimonial, una cierta simpatía tentadora con su joven vecina. Ambos papeles femeninos, tan diferentes el uno del otro, fueron interpretados por la genial Christie.

Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. Así comienza la novela, con esta lúgubre y terrible frase que augura una historia del futuro que nos dejará con la boca abierta. Bueno, más bien con la boca cerrada. La temperatura corresponde a los 233º Celsius.

El país donde vive Guy Montag es feliz, la gente tiene todas las cosas que necesita para mantenerse ocupada y con sus sentidos acosados constantemente. El gobierno necesita que la gente sea feliz dentro de su propia ignorancia, por eso, las leyes viales son permisivas, para que los jóvenes vayan a 150km por hora por las calles de la ciudad, atragantándose de adrenalina. La publicidad atosiga al público en cualquier ámbito, sean tanto los carteles inmensos en rutas y carreteras, como las publicidades musicales a todo volumen en el metro que repite y repite, y hace que nos quede grabado en el cerebro durante horas las palabras, que se avalanchan una sobre la otra sin sentido: “Dentífrico Denham”, “Duradero Detergente Dental Denham”, “No Mancha”, “Dentífrico Denham”.

Pero lo peor no es esto. Lo peor está en la televisión. La gente se sienta, sola, o acompañada a verla. Muchos se reúnen para ello, como si fuera algún tipo de evento social. Se sientan y observan unos televisores del tamaño de paredes, muchos tienen dos o tres, uno pegado al otro. Pero todos sueñan con tener cuatro, para cerrar la habitación por completo. Y llaman a los actores y presentadores “su Familia”, enfermizamente los tratan como si fueran primos y primas, y son personas que nunca conocieron, solo los ven tras la pantalla.

La lectura está prohibida, porque la ficción nos sumerge en mundos d fantasía donde somos felices, y volver a la realidad nos hace infelices. Por eso está considerado que los libros hacen infelices a la gente. El escuadrón de bomberos, irónicamente, en lugar de apagar incendios, se dedica a la quema de libros. Cuando alguien sabe de un vecino que tiene libros llama al cuartel, para que quemen su casa y lo encierren.

Guy Montag nació en esa sociedad, pero la intentará cambiar. Tiene una relación vacía con su esposa, que vive para sus “primos” y ya no entiende si es correcto su trabajo en el cuartel. Para su bien, aparece en escena Clarisse McClellan, una adolescente extraña. Ella si es feliz, y es triste, a la vez. Porque piensa, porque se pregunta las cosas y las cuestiona.

Montag comienza a robarse libros de la quemas y los lee por las noches. Es descubierto por sus compañeros cuando su esposa lo delata, y es obligado a quemar él mismo su propia casa. Termina por incinerar a sus compañeros y huir por corriendo. Logró salir de la ciudad justo antes de que estallara una gran guerra, que hacía meses que se venía viendo venir, pero que la gente no sabía, porque estaban ocupados con sus “primos”.

Fuera de la ciudad, Montag fue recibido por un grupo de personas que resistían contra los bomberos y el gobierno. Ellos leían, y se aprendían los libros de memoria, y luego los quemaban para que nadie se los pueda quitar. Ellos, los que un día iban a tener que reconstruir el mundo, los guardianes del saber.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...