Flores para Algernon, Daniel Keyes

El que escribe este artículo, bien sea por exceso de sensiblería o por una especial empatía, es muy propenso a darse lotes de llorar viendo películas, leyendo libros o incluso escuchando ciertas canciones. Pero el caso de Flores para Algernón es extraordinario, porque al terminar de leer esta novela (erróneamente clasificada dentro de la ciencia ficción), me di un sofocón de los que no se olvidan.

Flores para Algernón es una novela revolucionaria, por su temática (teniendo en cuenta que fue escrita en el año 1959) y su forma de narración, insuperable.
Tuvo un éxito dentro del campo de la ciencia-ficción muy llamativo, ya que recibió tanto el premio Hugo como el Nébula, una hazaña que sólo autores como Frederik Pohl, Ursula K. LeGuin, Larry Niven u Orson Scott Card consiguieron igualar. Además, tuvo una exitosa adaptación al cine, llamada Charly, por la que el actor Cliff Robertson ganó el Oscar al Mejor Actor.

A pesar de esto, hay muchos fans de esta magnífica obra de Daniel Keyes que consideran que ésta no es una obra de ciencia-ficción. Yo estoy entre ellos.
El autor, Daniel Keyes (New York, 1927), después de escribir Flores para Algernón, se ha dedicado exclusivamente a hacer continuas revisiones de la novela y a vivir del cuento desde entonces, regocijándose ante la controversia y la aclamación suscitada por un relato que, sin exagerar, es una de las grandes obras maestras de la literatura universal.

¿De qué va la historia? La narración consiste en una serie de informes de progreso escritos por un panadero llamado Charlie Gordon, que acepta someterse a un tratamiento para aumentar su coeficiente intelectual exponencialmente. Charlie Gordon sufre un retraso mental (no se desvela si padece el síndrome de Down, pero es probable), así que en los primeros informes de progreso, cuenta sus experiencias con los agradables pero ególatras doctores Strauss y Nemur, los artífices del experimento.

Antes de llevar a cabo la prueba, ensayan con un ratón llamado Algernón, a la que Charlie acoge como su mascota y amigo.
Progresivamente, mientras avanza el experimento, se revela cómo Charlie se va haciendo más y más inteligente, y van desapareciendo las faltas de ortografía y las incoherencias léxicas y gramaticales. Su carácter ingenuo, sencillo, infantil y bonachón (y seguramente feliz) se van tornando en un ser constantemente preocupado, irónico, infeliz. Su punto de vista se vuelve escéptico y resignado con el mundo. Al principio se enamora y admira a la ayudante de los doctores, la señorita Alice Kinnian, pero luego, con su carácter difícil y solitario, que se acentúa cuando llega a 185 de CI, le lleva a apartarse de ella y mostrarse rencoroso con todos los que rodean. Ahora ve claramente los abusos de todas las personas que formaban parte de su vida cuando era retrasado mental, y vive obsesionado con ello, de forma que su mente se vuelve cuadriculada y atacada por las contínuas imperfecciones del mundo.

Con unos grandiosos flashbacks de cuando Charlie era niño, se muestra cómo el protagonista se plantea con cada vez más frecuencia su vida anterior, con sentimientos de culpabilidad por actos en los que no era consciente por su retraso, pero que ahora siente con tristeza y vaciedad.

Llega un punto de inflexión, en el que Charlie se va a vivir con una artista honesta y muy liberal, y el experimento va dejando progresivamente de surtir efecto, a la vez que muere Algernón, al que considera su amigo porque es el único que le comprende.
A pesar de que estoy deseando revelar el final, que sin duda es aún mejor que el resto, hago un ejercicio de autocontrol y me limito a decir que todo elogio que reciba esta novela es merecido. No sólo por el mencionado estilo, original y arrollador, sino porque cala tan hondo en el alma del lector que resulta ser el cúlmen de la expresividad literaria. Pura poesía camuflada en prosa. La condición humana reflejada en un retrasado mental que por momentos cree ser dueño de toda la verdad del mundo.

Termina con una frase devastadora: “Es fácil tener amigos si dejas a la gente reírse de ti”, haciendo mención a que, siendo consciente de los abusos y calamidades que sufre por su condición mental, tiene clara cuál es su verdadera búsqueda de la felicidad.
Triste, poética, original, apabullante, magnífica, maravillosa… Flores para Algernón es una novela QUE HAY QUE LEER.

Flores para Algernón fue primero un relato (escrito en 1959) antes de su extensión a novela en 1965. Aquí, un enlace del relato previo.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...