García Lorca, un gran trágico

Durante el primer tercio del siglo XX, el panorama teatral español se hallaba presidido por la figura de Benavente. Dejando a un lado los esperpentos de Valle Inclán, muy singulares, habría que esperar a la llegada de García Lorca para contar con una tragedia propiamente dicha. y es que Lorca supo dar a sus dramas un aliento trágico que muy pocos pueden lograr. Prueba de ello es Yerma, cuya protagonista personifica el vacío de la falta de hijos, de la esterilidad forzada, para la que no halla otra salida que matar a su marido.

Durante el primer tercio del siglo XX, el teatro español se hallaba presidido por la figura de Jacinto Benavente, autor de comedias de tipo tradicional y de tono amable, muy al gusto del público. Puede decirse, por tanto, que a lo largo de esos años, la escena española carecía de tragedias de altura.

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Dejando aparte los sigulares esperpentos de Valle Inclán, de indudable fuerza trágica aunque peculiares en su sentido dramático, no puede hablarse –a nuestro juicio- de tragedias al estilo clásico hasta la aparición de las primeras creaciones teatrales de Federico García Lorca.

La vida de Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898-1936), perteneciente a una familia acomodada, se desarrolló por unos cauces que jamás permitirían adivinar su triste fin. Hombre amable, fue amigo de José Antonio Primo de Rivera igual que del socialista Fernando de los Ríos y nunca tuvo enemigos.

Y sin embargo, hay en él un sentimiento trágico que se compadece mal con su aspecto alegre. Muchas de sus obras muestran la desazón vital de quién se halla desubicado, de la persona que siente frustración de vivir y una tristeza que parece presentir su final.


Junto a una obra poética de extraordinaria calidad, Lorca compuso varias obras teatrales que no desmerecen en absoluto a aquélla. Es más, a nuestro humilde modo de ver, la superan. Sobre todo, las tres creaciones que constituyen lo mejor de ella: La casa de Bernarda Alba, Bodas de sangre y Yerma, cuya fuerza trágica iguala –o incluso desborda- a los mejores dramaturgos de su tiempo.

Son éstas, sin duda, la cima de su teatro. Tres tragedias en el puro sentido aristotélico del término, de ambiente rural y que muestran angustias y limitaciones que se encuentran en la esencia del ser humano. Si la primera muestra la represión de los instintos y sus consecuencias y la segunda es el drama de la pasión que desborda las barreras sociales y morales y desemboca en la muerte, Yerma es la tragedia de la esterilidad forzosa.

Parque García Lorca, en Granada

Parque García Lorca, en Granada

En efecto, la protagonista, que da titulo a la obra, vive la frustración de no poder tener los hijos que anhela. Su marido, Juan, no quiere o no puede tenerlos y ella no se sentirá una mujer completa hasta que sea madre. Como su moral le impide engendrarlos con otro hombre que no sea su marido, acabará asesinándolo por pura impotencia.

La fuerza trágica de esta mujer es enorme: tras vivir oprimida por la imposibilidad de realización, un instinto primario la lleva a liberarse mediante el crimen. Y es que Lorca es especialista en crear personajes femeninos de tal fuerza dramática que parecen sacadas de la mejor tragedia de la Grecia clásica. Sin duda, se trata de una obra de excepcional calidad.

Podeis leer la obra aquí.

Fotos: Federico García Lorca: Crisfusterber en Flickr | Parque García Lorca: Beax19gr en Flickr

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