Germinal, de Émile Zola

Germinal integra la saga de veinte volúmenes de Émile Zola, Les Rougon-Macquart, y usualmente es considerada su obra maestra, así como una de las más trascendentes novelas de la literatura francesa. Relata la férrea y realista historia de una huelga de mineros de carbón en el norte de Francia en 1860.

Puedes leer el libro gratis Germinal (1885). Se trata de la novela número trece de en la saga de veinte volúmenes de Émile Zola, Les Rougon-Macquart.

Usualmente considerada la obra maestra de Zola, y una de las más importantes novelas de la lengua francesa, se trata de una intransigente, dura y realista historia acerca de una huelga de mineros de carbón en el norte de Francia en 1860.

El título se refiere al nombre de un mes de primavera en el calendario francés. Germen es una palabra latina que significa “semilla”; la novela describe la esperanza por un futuro mejor que germina entre los mineros.

Émile François Zola nació en Paris en 1840. Su padre fue François Zola (hijo de un ingeniero italiano y una francesa), y su madre Émilie Aubert. La familia se trasladó a Aix-en-Provence, en el sudeste francés cuando él contaba con tres años de edad. Cuatro años después, en 1847, su padre murió, dejando a su madre una magra pensión. En 1858, se trasladaron nuevamente a Paris, donde

Émile trabó amistad con el pintor Paul Cézanne y comenzó a realizar sus primeros escritos en el estilo romántico. La viuda Zola había planeado una carrera en derecho para su hijo, pero éste no logró aprobar su examen en Baccalauréat.

Antes de su suceso como escritor, Zola trabajó como escribiente en una empresa naviera, y luego en el departamento de ventas de un publicista (Hachette). También escribió reseñas literarias y artísticas para diversos periódicos. Como periodista político, Zola no escondió su desagrado hacia Napoleón III, el cual había alcanzado la presidencia bajo la constitución de la Segunda República francesa, sólo para usar esa posición como trampolín para el golpe de estado que lo convirtió en emperador.



Durante sus años tempranos, Émile Zola escribió varias historias cortas y ensayos, cuatro obras de teatro y tres novelas. Entre estos libros se encontraba Contes à Ninon, publicado en 1864. Con la publicación de su sórdida novela autobiográfica La Confession de Claude (1865), la cual atrajo la atención de la policía, Hachette lo despidió.

Tras su primer novela significativa, Thérèse Raquin (1867), Zola comenzó una larga saga acerca de una familia bajo el régimen del Segundo Imperio
.

Más de la mitad de las novelas de Zola fueron parte de esta pieza suya integrada por 20 obras
, conocidas colectivamente como Les Rougon-Macquart.

Contrariamente a Balzac, que a mediados de su carrera literaria sintetizó su trabajo en La Comédie Humaine (La Comedia Humana), Zola, desde la temprana edad de 28 años, ya había esbozado la totalidad de la saga.

Situada en el Segundo Imperio francés, la saga aborda las influencias “ambientales” de la violencia, alcohol, y prostitución, elementos que se vuelven más notorios y presentes durante al segunda ola de la revolución industrial. La saga examina dos brazos de una misma familia: el respetable (es decir, legítimo) Rougons, y el deshonroso (ilegítimo) Macquarts, a través de cinco generaciones.

Zola describió su idea para la saga: “Deseo retratar, con la llegada de un siglo de libertad y verdad, a una familia que no puede refrenarse a sí misma en su ajetreo por poseer todas las cosas buenas que el progreso genera, y se descarrila por su propio afán, las convulsiones fatales que apareja el nacimiento de un nuevo mundo.”

Si bien Zola y Cézanne fueron amigos de la infancia y juventud, se distanciaron posteriormente por la obra L’ Euvre (La obra maestra, 1886), una ficción en la cual Zola describía la bohemia vida de Cézanne y otros pintores bohemios.

Desde 1877, gracias a la publicación de L’Assommoir, Émile Zola se convirtió en un hombre adinerado, por ejemplo, sus obras eran mejor pagadas que las de Víctor Hugo.

Se tornó una figura preponderante entre la burguesía literaria
, organizando cenas culturales con Guy de Maupassant, y Joris-Karl Huysmans entre otros escritores, en su lujosa villa en Medan, cerca de Paris.

Autoproclamado líder del naturalismo francés, los trabajos de Zola inspirados por los conceptos de herencia (Claude Bernard), maniqueísmo social, y socialismo idealista, lo unieron a Nadar, Manet y luego Flaubert
.

Zola arriesgó su carrera, e incluso vida, el 13 de enero de 1898, cuando su artículo “J’accuse” (Yo acuso) fue publicado en la portada del periódico parisino L’Aurore. El periódico era dirigido por Ernest Vaughan y Georges Clemenceau, quienes decidieron que la controvertida historia sería publicada en el formato de una carta abierta al Presidente, Félix Faure.

“J’accuse” acusaba a los más altos niveles de la armada francesa de obstrucción a la justicia y antisemitismo, por haber encarcelado injustamente de por vida al capitán de artillería judío Alfred Dreyfus, en la Isla del Diablo, en la Guiana Francesa.

Zola declaró que la prisión de Dreyfus y su traslado a una isla de convictos vinieron luego de una falsa acusación de espionaje, y fue un extravío de la justicia. El caso, conocido como el Affair Dreyfus, dividió profundamente a Francia entre la armada reaccionaria y la iglesia, y la sociedad comercial, más liberal.

Las ramificaciones continuaron por varios años
; en el centésimo aniversario del artículo de Zola, el periódico romano católico francés La Croix se disculpó por sus editoriales antisemitas durante el Affair Dreyfus. Dado que Zola era un pensador con poderosa influencia, su carta se convirtió en un destacado punto de inflexión en el affaire.

Zola fue llevado a juicio por calumnias criminales el 9 de junio de 1899, y fue ordenada su detención el 23 de febrero, a la par que se le quitaba la Legión de Honor. En lugar de ir a prisión, y sin tener tiempo de al menos empacar algunas ropas, Zola escapó a Inglaterra. Tras una breve y poco feliz residencia en Londres, se le permitió regresar a Francia, llegando para ver la caída del gobierno.

El gobierno ofreció a Dreyfus un perdón (en lugar de exoneración), el cual podía aceptar y salir en libertad, aceptando con ello su culpabilidad; o la posibilidad de enfrentar un nuevo juicio, en el cual era seguro que sería condenado nuevamente.

Si bien era clara su inocencia, prefirió aceptar el perdón. Zola dijo, “La verdad está en camino, y nada la detendrá.” En 1906, Dreyfus fue completamente exonerado por la Corte Suprema.

El artículo de 1898 de Émile Zola es ampliamente señalado en Francia como la manifestación más prominente del nuevo poder de los intelectuales (escritores, artistas, académicos) en formar opinión pública.

El poder de los intelectuales perduró hasta los ‘80, con un punto alto en los ’60 a manos de Jean-Paul Sartre y Albert Camus.

Zola murió en Paris el 29 de septiembre de 1902 por inhalación de monóxido de carbono causada por una chimenea obstruida. Tenía 62 años de edad. Si bien sus enemigos fueron culpados, nada pudo ser probado. Décadas después, un techista parisino afirmó en su lecho de muerte haber cerrado la chimenea movido por razones políticas. Zola fue enterrado inicialmente en el Cementerio de Montmartre, en Paris, pero el 4 de junio de 1908, casi seis años después de su muerte, sus restos fueron trasladados al Panteón.

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