Historia de dos cachorros de coatí y dos cachorros de hombre

‘Historia de dos cachorros de coatí y dos cachorros de hombre’, de Horacio Quiroga es un cuento que trata de las aventuras de unos coatís en busca de comida, quienes entablarán lazos de amistad con unos niños por la domesticación de un miembro de su familia. Este cuento tiene influencia de ‘Rikki Tikki Tavi’ de Rudyard Kipling.

Portada del cuento de Quiroga

Portada del cuento de Quiroga

Siempre ha quedado en el anhelo del ser humano, la intención de domesticar animales considerados salvajes, los cuales son por lo general considerados exóticos por su diferencia física con un gato o un perro. Los animales en la mayoría de los casos responden satisfactoriamente al buen trato y el cariño, logrando la interacción con seres humanos conscientes de su cuidado. En algunos relatos de animales encontramos este referente, donde se pone de relieve la fauna del país natal del autor. Así, el escritor uruguayo Horacio Quiroga (1879-1937) nos habla de los lazos afectivos entre una familia de coatís y dos hermanos niños, quienes vivían cerca al bosque.

‘Historia de dos cachorros de coatí y dos cachorros de hombre’ desarrolla el tema de mamíferos que enfrentan a ofidios, comen huevos, frutos e insectos, que también trató Rudyard Kipling en ‘Rikki Tikki Tavi‘, una mangosta que enfrentaba a una serpiente enorme para salvar la vida de los animales y humanos del bosque, los cuales ya la habían adoptado. En el cuento de Quiroga, una madre coatí insta a sus tres hijos a buscar alimento por cuenta propia, uno de ellos se acerca a una casa con corral de gallinas, cae en una trampa pero los hijos del dueño de casa lo adoptan y mantienen. Sucede que este coatí se reúne con su familia, quienes lo visitan a la jaula, hasta que una noche una serpiente lo mata.

La amistad entre hombre y animal
Los otros tres coatís vengan la muerte del familiar domesticado, están dispuestos a irse pero se apiadan de los niños, reemplazando en la jaula a uno parecido físicamente al muerto para que los hermanitos que lo cuidaban no sufran su ausencia. La sensación de pertenencia se crea por compasión tanto como por honrar el recuerdo del coatí que fue llamado Diecisiete por los niños de la casa. En el cuento de Quiroga hay menos enfrentamiento entre animales que en el de Kipling, pues la mangosta combatía a una pareja de serpientes, además que participaban otras especies en el combate en una especie de simbiosis.

El cuento destaca la receptividad de los niños para querer a los animales, pues están en formación mientras descubren el mundo a su alrededor. El significado de cachorros es el denominador común, el término que vincula a los niños y coatís, en una etapa de inocencia, donde el afecto reemplaza segundos intereses y hay ausencia de malicia. Los cachorros humanos y animales comparten el bosque en el relato, sus placeres y peligros, como el acecho de las serpientes. Para el narrador, ambas especies, humana y animal tienen la oportunidad de integrarse a través de la domesticación, que en los coatís se hace una experiencia transferible y observable.

En este cuento de amistad entre animales y hombres vemos como valores el poner de relieve la fauna local para el autor, acercar a los cachorros de coatí a los niños por una inocencia y afecto mutuos, y dar la solución de la compasión y el sacrificio de la familia coatí que entrega a un hermano del animalito muerto para acompañar a los hermanos que fueron buenos con él.

Podéis leer la obra aquí

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