Doscientos años del nacimiento de Iván Goncharov

El pasado dieciocho de junio se cumplieron doscientos años del nacimiento de Iván Goncharov, creador de uno de los personajes más inolvidables de las letras rusas que incluso se convirtió en arquetipo de la aristocracia de aquel país. Se trata del protagonista de su novela ‘Oblómov’, un noble bienintencionado pero abúlico y perezoso.

Algunos personajes literarios han quedado como ejemplos de la forma de ser de una parte de la sociedad en la que nacen. Más aún, en algunos casos, se erigen en arquetipos de ciertos rasgos del carácter común de aquélla. En las letras hispanas, es proverbial el ejemplo de don Quijote, verdadera personificación del idealismo generoso pero alejado de la realidad que, a veces, caracteriza a los españoles.

Iván Goncharov nació en Simbirsk (en la foto)

Iván Goncharov nació en Simbirsk (en la foto)

Del mismo modo, el arquetipo del carácter ruso no fue creado ni por Dostoievski ni por León Tolstoi, sino por un escritor contemporáneo a ellos que no ha alcanzado tanta popularidad. Se trata de Iván Goncharov (Simbirsk, 1812-1891) y ayer –dieciocho de junio- se cumplieron doscientos años de su nacimiento.

Por su parte, el personaje a que nos referimos es el protagonista de su novela ‘Oblómov’, encarnación del aristócrata generoso y bienintencionado pero incapaz de hacer nada con su vida debido a su temperamento abúlico (de hecho, en la obra, no sale de la cama hasta la página ciento cincuenta). Tan veraz resultaba que pronto alcanzó enorme popularidad y su nombre se convirtió en un adjetivo para calificar a todo aquél que mostrase una actitud pasiva o perezosa. Y es que Goncharov sabía de lo que hablaba pues, hijo de un próspero comerciante de granos, se educó en varios colegios privados donde estudiaban los hijos de la nobleza.

Fue después alto funcionario del Estado, lo que le permitió conocer bien la sociedad cortesana de San Petersburgo. Además de ‘Oblómov’, publicó otras obras que, sin embargo, no alcanzaron tanto éxito popular. Entre ellas, se encuentra ‘Una historia corriente’, donde también caricaturiza a otro tipo de la sociedad rusa: el funcionario desaprensivo y arribista, a través de la persona de un joven de altos ideales que se corrompe al llegar a ese cargo. Y también ‘El precipicio’, donde contrapone el mundo tradicional con el de los jóvenes nihilistas y revolucionarios. Creó una gran polémica a causa de la desagradable imagen que daba de éstos últimos. Concretamente, el personaje que los representa, Vólojov, es maleducado, cínico y capaz de todo para conseguir dinero.

No obstante, ninguna de estas obras consiguió igualar la popularidad de ‘Oblómov’ ni tampoco su calidad literaria. No es de extrañar, pues éste constituye una de las mejores creaciones de la Literatura rusa. Goncharov, que llevó una vida apacible, murió en San Petersburgo el quince de septiembre de 1891. Está enterrado en el monasterio de Alexander Nevski de esa ciudad.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Michael Clarke.

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