Jarrapellejos, el regeneracionismo de Felipe Trigo

El Regeneracionismo, creado por Joaquín Costa, fue una corriente de pensamiento que se proponía modernizar la vida española. En las zonas rurales del sur, la figura del cacique ejercía un poder omnímodo sobre vidas y haciendas y este hecho es el que se propone denunciar Felipe Trigo en Jarrapellejos con intención regeneradora.

El Regeneracionismo fue una corriente de pensamiento que nace a fines del siglo XIX con la figura de Joaquín Costa y que propugnaba la adopción de una serie de medidas modernizadoras para la sociedad española, al tiempo que denunciaba la insostenible situación de las zonas rurales del sur del país.

Foto de Felipe Trigo

Foto de Trigo en la portada de una de sus obras

Con un reparto de tierras organizado en latifundios, los campesinos vivían en condiciones míseras al servicio del terrateniente, poco menos que un señor feudal en sus dominios -situación que perdura hoy, pues nadie se ha atrevido a hacer una reforma agraria, tan sólo se subsidia- y que frecuentemente tenía su domicilio en la capital. Para defender sus intereses en el campo se apoyaba en la figura del cacique, verdadero amo y señor de la zona.

Este problema, también denunciado por Ganivet, Maeztu, Unamuno y otros integrantes de la Generación del 98, fue especialmente tratado por Felipe Trigo en dos de sus obras: El médico rural, fruto de su experiencia en varios pueblos de Extremadura, y Jarrapellejos.

Trigo (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1864-1916), perteneciente al Cuerpo de Sanidad Militar y héroe de guerra en Filipinas, trabajó, en efecto, como médico en varios pueblos de su tierra hasta que el éxito de sus novelas le permitió vivir de la literatura y conocía a la perfección el problema de los caciques.


Aunque la mayor parte de sus narraciones presentan como tema principal el erotismo y constituyen una crítica de los prejuicios de la sociedad española acerca de este asunto, sus obras mayores son las que denuncian la situación de los campos del sur de España, aunque también en ellas el componente sexual es importante.

Foto de un pueblo extremeño

La obra denuncia el caciquismo de la Extremadura rural

La mejor muestra de ello es Jarrapellejos, publicada en 1914 y que lleva el expresivo e irónico subtitulo de ‘Vida arcaica, feliz e independiente de un español representativo’. Este ejemplar peninsular no es otro que el cacique del pueblo de La Joya Pedro Luis Jarrapellejos, dueño y señor de vidas y haciendas. Vemos como organiza las elecciones a su antojo, otorga y quita prebendas y, cuando su sobrino –acompañado por el conde de la Cruz– viola y mata a una muchacha y a su madre, ejerce su poder omnímodo para evitar que sean culpados.

Sin duda, se trata de una obra muy dura que denuncia sin paliativos el arcaico sistema social de los campos del sur de España con una actitud indiscutiblemente regeneracionista y noventayochista. Lastima que nunca nadie les hiciera caso.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Felipe Trigo: Kashiruda en Flickr | Extremadura rural: Viajes Tempsdoci en Flickr

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