La casa verde, de Vargas Llosa, un ensayo de novela total

Aunque antes había contado con grandes novelistas, el llamado ‘Boom’ de la narrativa hispanoamericana se produce en los años sesenta del pasado siglo. Uno de sus protagonistas es Mario Vargas Llosa, que, en La casa verde, nos ofrece un ensayo de novela total al estilo de las creadas por William Faulkner.

En los años sesenta del pasado siglo, la narrativa hispanoamericana recibió el espaldarazo mundial definitivo. Hasta entonces, había presentado grandes autores –el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el cubano Alejo Carpentier o el venezolano Rómulo Gallegos, por ejemplo-, pero no había gozado de la necesaria difusión exterior.

Foto de Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa

Como quiera que fuese, el trabajo realizado por los citados novelistas fructifica en grandes discípulos en los años sesenta. Es entonces cuando se dan a conocer García Márquez, Cortázar o Mario Benedetti, entre otros. Es lo que se conoce como el ‘Boom’ de la narrativa hispanoamericana.

También aparece entonces el peruano Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) que, con el tiempo, se ha mantenido como una de sus principales figuras con grandes obras como Conversación en La Catedral, La ciudad y los perros o La guerra del fin del mundo, que lo configuran como un novelista peculiar aunque extraordinario.

Reconocido discípulo de Flaubert y Faulkner, las creaciones de Vargas constituyen un ensayo de novela total, entendida ésta en el sentido faulkneriano del término, es decir, aquélla en que el autor posee el control total del mundo que presenta –aunque no aparezca en la obra- y cuyo objetivo es abarcar un conocimiento universal del ser humano.


Todo ello se aprecia en La casa verde, publicada en 1966, que narra tres historias personales entrecruzadas ocurridas en un periodo de cuarenta años y que tienen como nexo de unión al prostíbulo cuyo nombre da título a la novela.

Absolutamente novedosa desde el punto de vista estructural, por ella circulan policías corruptos, meretrices explotadas, contrabandistas, indígenas y religiosos, cada uno con su voz peculiar y su propio punto de vista. Esta diversidad de perspectivas y voces, por encima de las cuales se halla el narrador omnisciente que lo controla todo, es, en buena medida, lo que le confiere ese carácter de novela total.

Foto de Piura

Piura, uno de los lugares en que se desarrolla la novela

Y todo ello en aras del objetivo de Vargas, que no es otro que la denuncia social, la crítica demoledora a los poderes fácticos de Hispanoamérica. Pero los ataques del peruano no se basa en postulados marxistas –como sí ocurre con otros de sus contemporáneos-, sino más bien en una visión humanística del mundo, en la que no cabe la marginación y la miseria de grandes masas de población, especialmente la indígena.

En suma, una excepcional novela que recibió premios como el Rómulo Gallegos de Venezuela, el de la Crítica de España o el Nacional de Novela en Perú y que sorprendió a propios y extraños por la bisoñez de su autor –era su segunda obra importante- y su solidez narrativa.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Escuela de escritores.

Fotos: Vargas Llosa: David Levy en Wikimedia | Piura: Martintoy en Flickr.

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