La fuerza trágica de William Shakespeare

No es muy frecuente que un gran escritor sea también un gran desconocido. Pero éste es el caso de William Shakespeare, de cuya vida se sabe a ciencia cierta muy poco. Lo que es seguro es que fue un extraordinario autor teatral, sobre todo de tragedias. Una de ellas, Otelo, tiene como tema principal el de los celos y constituye una de las mejores escritas en todos los tiempos.

Afortunadamente, la vida de casi todos los escritores que han significado algo en la larga historia de la literatura es bastante conocida, con la ventaja que ello aporta a la hora de entender sus inquietudes e interpretar sus obras. Es esta una afirmación cierta salvo en un caso.

William Shakespeare

William Shakespeare

Y es que no deja de resultar sorprendente que, cuando leemos una biografía de un genio como William Shakespeare, casi todo sean conjeturas. Cada párrafo de ellas se inicia con un ‘probablemente’ o un ‘se cree’ porque muchos pasajes de su vida constituyen, aún hoy, un misterio. Ello ha dado lugar a teorías un tanto peregrinas como las que identifican su nombre con un seudónimo, bien de uno, bien de varios escritores.

Lo que es indiscutible, sea quien fuere, es que William Shakespeare (Stratford-on-Avon, 1564-1616) fue un extraordinario dramaturgo. Tras una infancia económicamente precaria, se casó, con tan sólo dieciocho años, con una mujer mayor, Anne Hathaway. Trabajó como actor al tiempo que escribía obras para su compañía, alcanzando cierta notoriedad que le permitió vivir un retiro parcial en sus últimos años.

En cualquier caso, nos quedan sus obras, comedias y tragedias. Y, entre éstas últimas, se encuentran algunas de las más perfectas que se hayan escrito jamás. Es muy difícil hallar creaciones dramáticas de la talla de Macbeth, Otelo, Romeo y Julieta o Hamlet.


Se cree que Otelo fue estrenada hacia el año 1604 y constituye una tragedia humana, en el sentido de que su fuerza trágica reside en la desgracia de un hombre normal. El protagonista, que da título a la obra, es un noble moro al servicio de la República de Venecia. Está casado con Desdémona, a la que ama profundamente. Uno de sus lugartenientes, Yago, lo desprecia porque cree que le ha usurpado el ascenso que merecía y, como venganza, inocula el virus de los celos en Otelo, insinuando relaciones de su esposa con el apuesto Cassio.

El protagonista comienza a sufrir una transformación respecto a Desdémona, a la que empieza a tratar como a una ramera y a quién termina asesinando, para suicidarse después.

Reconstrucción del Teatro del Globo, donde Shakespeare estrenó sus obras

Reconstrucción del Teatro del Globo, donde Shakespeare estrenó sus obras

Destaca en la obra la personalidad de Yago, hombre taimado y perverso, con una cierta obsesión sexual y que constituye uno de los mayores malvados de toda la producción del autor. Y también lo que podríamos llamar el proceso de asimilación que sufre Otelo con respecto a aquel. En efecto, el protagonista, hombre noble al inicio, va progresivamente pareciéndose cada vez más –incluso en sus parlamentos- a Yago, en una transformación que culmina con la tragedia final.

Otelo es, sin duda, una de las mejores tragedias que se hayan escrito en todos los tiempos y revela la extraordinaria capacidad de William Shakespeare para un género que nadie -o casi nadie- ha cultivado como él.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Shakespeare: Hans Dunkelberg en Wikimedia | Teatro del Globo: Abeeeer en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...