La muerta

La muerta es una pieza maestra de Guy de Maupassant. Una combinación precisa de historia de amor y de terror que también contiene una dosis de humor en su fina ironía. Un cuento imprescindible.

Uno de mis cuentos favoritos de Guy de Maupassant es «La muerta». Una historia de amor macabra que tiene como telón de fondo un lúgubre cementerio es la combinación perfecta de horror con humor. Aunque claro algunos no le encuentran nada de humorístico a la terrible historia de amor y desengaño, en mi caso siempre me provocó una sonora carcajada el trágico final del amante desesperado. Y es que cuando a una persona le va demasiado mal ya solo queda reírse.

muerta.jpg

La maestría de Maupassant hace que el cuento empiece con una atmósfera subyugante. Las frases iniciales «La había amado desesperadamente. ¿Por qué se ama?». Ponen de manifiesto la épica del amor que el cuento nos narrará desde sin descanso. Es imposible no dejarse atraparse con esa frase que ya nos indica que se trata de una situación límite. Un hombre que ama desesperadamente es alguien que sufre por sus sentimientos y está dispuesto a cualquier sacrificio por ellos. Luego el autor no llama a la complicidad al preguntarnos la razón del amor. El amor es un sentimiento universal común a todos, así que todos lo hemos vivido en algún momento y por supuesto tenemos una idea del mismo. Con esas dos simples frases el maestro Maupassant ya se ganó nuestra atenció. Seremos nosotros los lectores que seguiremos la obra desesperadamente para encontrar respuesta a la pregunta de Maupassant sobre el amor y también para averigüar sobre el infortunado amor del protagonista. Una lección que muchos aspirantes a escritores deben aprender. ¿Cómo atrapar al lector con dos simples frases iniciales? hay otros ejemplos como la clásica novela de García Márquez «Cien años de Soledad» con su inolvidable comienzo «Muchos años despué, frente a pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Etc». Un comienzo impactante, pero más descriptivo y menos emocionante que el de Maupassant. Finalmente es cuestión de gustos y alguno discrepará.

En el cuento de La Muerta desde el tercer párrafo nos presentan la dimensión de la tragedia del protagonista: «Y luego ella murió». Con una frase simple y precisa al iniciar el tercer párrafo Maupasssant nos introduce nuevamente el torrente de emociones que este cuento. Otro autor menos dotado nos hubiera ofrecido una descripción mayor de la desgracia. Nos hubiera preparado a los lectores para el golpe de la muerte. Pero Maupassant no. El genio francés sabe precisamente donde dar las pinceladas que serán como estocadas profundas en el corazón de los lectores. Sin adornos innecesarios, sin preámbulos tediosos. Simplemente la frase corta en el momento preciso.

La descripción del cementerio al que el narrador de la historia llega desconsolado en la noche no puede ser más sencilla. Realmente uno siente el viento que silba a la espalda del protagonista, pero sin que el autor nos narre una descripción terrorífica. Al contrario solo nos comenta que el cementerio está descuidado y solitario. No importa la descripción de horror del cementerio ya que el lector está concentrado en el dolor del narrador que acude desesperado a la morada de los muertos solo pensando en su amada, devastado por una melancolía que lo apresa y no deja mirar al futuro. El horror se desliza casi sin darnos cuenta, lo que nos preocupa es encontrar la respuesta al fin del dolor del protagonista… y de pronto llegan los ruidos de las tumbas y entramos de golpe en el reino de ultratumba.

La Clave del cuento está puesta en una breve descripción a la que no le tomamos demasiada atención (gran lección de Maupassant). La amada murió repentinamente y el narrador no entiendo cómo pudo suceder. «… una noche llegó a casa muy mojada, pues llovía intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana…», es la breve descripción que da el autor de la forma y la razón por la que murió su amada. Al leerlo solo podemos conmovernos por lo absurda e injusta que es la vida. Una simple lluvia pudo acabar con el amor. el verdadero amor. Pero cuidado lector, en esa frase escrita sin mayor aspaviento está la clave de todo el cuento. Todos los siguientes giros argumentales van a tener su explicación en esa descripción «al vuelo» del autor. Por eso no deja de sorprendernos. Es perfecta la ejecución. Todos retrocederemos una páginas al terminar el cuento para ubicar ese momento que se nos escapó. Y valoraremos entonces su importancia. Acaso una metáfora de la vida.

cementerio.jpgLa parte final del cuento es una descripción del horror. ¿Quién no se puede conmover ante la aparición de un grupo de muertos vivientes? Maupassant se adelanta por decenas de años al cine Gore. George Romero solo hizo un remake del cuento de Maupassant. definitivamente «La muerta» de Maupassant y «El huésped de Drácula» son los mejores cuentos que se desarrollan en un cementerio. Quizás «Estirpe de la Cripta» de Clark Ahston Smith sea también inquietante, pero el cementerio como lugar del horror es magníficamente descrito por esos dos maestros como son Maupassant y Stocker.

En mi caso particular no me gusta el Gore y la película de George Romero me deja indiferente. No la considero una mala película, al contrario. Pero el tema de los zombis no es algo que me llame la atención. Prefiero ver una película de Woody Allen. Sin embargo, el mérito de Maupassanta está precisamente en eso. Todos los que empezamos la lectura de «La muerta» por el interés de leer una gran y desgarradora historia de amor nos quedamos de pronto atrapados en un cuento de muertos vivientes y mejor todavía, la lectura de los muertos vivientes es una delicia de horror que nos golpea de forma imprevista.

La descripción de la aparición de la amada convertida en una zombi en la noche de horror del protagonista del cuento no hace más que elevar la emoción hasta los límites del paroxismo. En ese momento todos los lectores estamos predispuestos a dejarnos llevar por el cauce del río de emociones que es el cuento y no quedamos decepcionados. El giro final del maestro Maupassant es un prodigio. Queda nuevamente claro que estamos ante una gran historia de amor. Las frías palabras escritas con dolor macabro por la muerta en la lapida nos impactan como solo pueden hacerlo los grandes finales de los cuentos. Al final uno empieza a reírse de aquello que tanto miedo nos ocasionó, pero lo que perdura es la gran lección sobre lo ciego del amor.

Maupassant nos regala así una gran reflexión sobre las sutilezas de las relaciones amorosas y para ello emplea muertos vivientes. Si usted es de los que piensa que los muertos vivientes se reducen al video musical «Thriller» de Michael Jackson debería leer este cuento.

Para que usted amigo lector pueda descubrir esta jota literaria solo tiene que visitar este link. Su lectura será muy gratificante.

Fotos en Flickr

Foto 1 en flickr
Foto 2 en flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...