La nave blanca de Lovecraft: naufragio en busca de las maravillas

‘La nave blanca’ de H.P. Lovecraft relata el viaje de Basil Elton, hacia reinos de leyenda que tenía referidos por tradición oral como historias de marineros. Su nave blanca le lleva a ciudades etéreas cuidadas por dioses que en un momento lo castigarán al estar cerca de ser divinizado por el descubrimiento y contemplación de varias maravillas, ajenas al mundo físico.

Lovecraft, más que un escritor de terror

Lovecraft, más que un escritor de terror

La literatura muchas veces ha buscado explorar los sueños del hombre en busca de regiones maravillosas cuya descripción ocupa relatos donde el viajero conoce dioses, ciudades y paisajes hermosos y gigantescos, incluso llega a una frontera cercana a la inmortalidad. Howard Phillips Lovecraft no solo destacó en el cuento de terror, sino que su registro narrativo también abarcó la fantasía, en ocasiones donde un héroe se transporta a tierras ignotas, a menudo dimensiones paralelas que brindan al explorador conocimientos arcanos sobre la belleza.

‘La nave blanca’ es un vehículo que lleva a Basil Elton a Talarión, un mundo con ciudades increíbles, todo por seguir a un pájaro celestial. Este cuento se parece a otro de sus relatos, ‘Celefais’ por el contacto con la divinidad y el desborde de la aventura hacia la narración de portentos. Basil cuenta con un guía, el hombre barbado, pero a pesar de ello no evita su naufragio al despertar la ira de los dioses de Sona Nyl, cuando él está a punto de ser divinizado. En su caída vuelve a las costas del faro que cuida por tradición familiar y encuentra el mástil de la nave y al pájaro celestial muerto.

El transporte a la dimensión maravillosa
Los reinos míticos de la antigüedad fueron buscados por exploradores, generales y jefes de estado, uno de ellos era Shamballah, un lugar donde los portentos eran posibles. Hay que notar que Lovecraft patenta nombres de estos reinos como Xura, que son referidos al protagonista por tradición oral de los navegantes. En el mundo fantástico Basil puede vivir varios evos entre gente inmortal, periodos de tiempo que superan la expectativa de vida humana en el mundo físico. El cuento hacia su final reproduce el arquetipo de la sanción de los dioses a quien descubre más de lo debido.

La transgresión de Basil es explorar Talarión más de lo permitido, ignorando la advertencia de su guía. En este contexto, la sanción del relato es el regreso al mundo físico en una caída que cierra la puerta dimensional a los reinos maravillosos. La nave blanca representa la pureza de la imaginación, connota la iluminación del poeta al contemplar la belleza y su transporte místico cuando se trata de secretos arcanos. El relato no descree de las maravillas de los reinos fantásticos porque al final hay restos del naufragio que recordarán a Basil que lo vivido no fue un sueño.

En este relato se realiza la aspiración de un guardia de faro por romper la cotidianeidad, al viajar a reinos místicos y arcanos que tenía referidos por tradición oral desde su niñez. El cuento asume la maravilla de cada portento, sin descreerlo, solo que la vuelta al mundo físico es el castigo por transgredir los secretos guardados por los dioses, pues el protagonista estaba a punto de ser divinizado por el conocimiento que venía a él de su contemplación de los reinos fantásticos.

Podéis leer la obra aquí

Foto: Lovecraft por mansionwb en Flickr

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