La robla, de Pereda, retrato de una costumbre cántabra

Los orígenes de la novela realista se encuentran en el costumbrismo. Incluso algunos autores sirvieron de nexo entre ambos. Así sucede con José María de Pereda, que, antes de publicar sus novelas, escribió las Escenas montañesas, a las que pertenece La robla y que constituyen un conjunto de retratos de las tierras y las costumbres cántabras.

Los orígenes de la novela realista en España se encuentran en el costumbrismo. Escenas que pintaban hábitos o personajes de la sociedad, como las de los artículos de costumbres de Larra, los retratos de Mesonero Romanos o el tipismo andaluz de Estébanez Calderón, se hallan en la raíz de la narrativa que, posteriormente, desarrollarían los grandes maestros del Realismo literario.

Foto de un monumento a Pereda

Monumento a Pereda en Santander

A su vez, algunos autores sirven de nexo de unión entre uno y otro. Uno de ellos, quizá el más importante, es el cántabro José María de Pereda (Polanco, 1833-1906), quién, si en sus inicios escribía retratos de su tierra, posteriormente abordó obras mayores.

Eran éstas novelas en las que, sin abandonar el componente costumbrista, presentaba argumentos más elaborados y que, frecuentemente, defendían una idea coincidente con el pensamiento del autor. Se trataba de una simbiosis entre el retrato regionalista y la novela de tesis que también cultivaría Galdós en sus primeras narraciones.

Perteneciente a una familia de ideología tradicionalista, Pereda no abandonará en toda su vida este pensamiento. Por ello, sus obras reflejan frecuentemente la dicotomía campo-ciudad, con la exaltación de la vida natural del primero frente a las –en su concepción- corruptas costumbres de la segunda.


A su primera etapa creadora pertenecen las Escenas montañesas, publicadas en 1864 y que constituyen un conjunto de retratos de la vida y costumbres de la Cantabria rural y pescadora. En ellos se aprecia el fuerte apego a su tierra y la exaltación de los hábitos de vida de sus vecinos, los cuales, aunque en ocasiones un tanto rudos, le parecen más naturales y espontáneos, más sanos, que los que pudo contemplar durante el periodo en que vivió en Madrid.

A las Escenas pertenece la titulada La robla, que muestra la forma en que los montañeses sellan los pactos después de la correspondiente firma notarial: bebiendo unos buenos tragos de vino. Sin ellos, no hay acuerdo que valga, según Pereda.

Foto de Camaleño, en Cantabria

Pereda es el gran cantor de la Cantabria rural y pescadora

Concretamente, nos presenta todo el proceso de la venta de dos vacas durante una feria de un pueblo. Con evidente sentido del humor, el cántabro nos cuenta como se ponen de acuerdo con la intermediación del entendido del lugar y, una vez realizada la transacción, todos –testigos incluidos- la riegan con abundante vino para celebrarlo.

La prosa de Pereda es a un tiempo culta y sencilla. A pesar de utilizar algunas construcciones un tanto en desuso, nunca resulta difícil de comprender y, sobre todo, se halla cargada de sana ironía y de un apropiado lirismo.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Hoy.es.

Fotos: Monumento a Pereda: Jaume Meneses en Flickr | Cantabria rural: Toprural en Flickr.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...