Las Olas de Virginia Woolf, un triunfo al monólogo interior

Una de las obras más representativas de la narración planteada como monólogo interior. En ella, al mismo ritmo que el de las olas del mar, seis personajes liberan sus voces (chocantes, discrepantes, llenas de deseos y anhelos), forman un relato coral de un ser humano con seis caras y su enfrentamiento con la realidad.

Un monólogo interior con vida y continuidad

Un monólogo interior con vida y continuidad

El monólogo interior es una técnica narrativa compleja, en la que sólo unos pocos, entre ellos Marcel Proust y Virginia Woolf (ocasi nada), han conseguido resultados memorables.

El hecho de que la narración descanse sobre los pensamientos, disertaciones y reflexiones de un personaje, hace al texto susceptible de caer en la pesadez, en la reiteración de ideas y en la pérdida de la movilidad necesaria para no caer en la monotonía.

No es este un inconveniente menor, pero Virginia Woolf sale vencedora de esta prueba armada con dos potentes herramientas. La primera de ella es la vitalidad y la belleza de su prosa. Una capacidad constante de transportar al lugar exacto en el que el pensamiento del narrador, sus palabras, están instalados.

Una vida que atrapa al lector por la multiplicidad de detalles y por lo variado de los matices de todas las percepciones que le asaltan. Consigue de esa forma, la autora, mantener en guardia al lector ante cada nueva metáfora, ante cada nueva comparación o símil que pide una interpretación activa.

Resulta evidente, sin embargo, que es Las Olas una obra para los que prefieren las lecturas tranquilas, que requieren esfuerzo, para aquellos que disfrutan con las palabras bien escogidas e hilvanadas. De eso hay, y mucho, en la obra de Virginia Woolf.

De todos modos, la autora no se muestra insensible ante el otro punto débil que podía cernirse sobre su libro. Guiar toda una historia por el camino de un único personaje y su diálogo consigo mismo (término que me gusta más que el de monólogo interior) puede hacerse pesado, algo monótono a medida que avanzan las páginas.

Virginia Woolf opta por montar una coreografía coral, un relato único, pero con seis caras distintas, como las de un dado, sobre las que se reflejan las mismas inquietudes y sentimientos de desamparo, soledad e, incluso, incomprensión ante la realidad, opresiva en la mayoría de los casos que les ha tocado vivir.

Así intercala los monólogos de esas seis vidas dispares, que van y vienen, en un movimiento perpetuo, pero que nunca cambia el decorado idéntico de sus vidas. Igual que las olas llegando y muriendo siempre en la orilla de la misma playa.

Un libro lleno de la genial y extrema sensibilidad de la autora que consigue que entendamos que la mente de cada uno de sus narradores es su propia mente, tan llena de matices y aristas que podría crear un relato multitudinario sin perder ni un ápice de coherencia.

Puedes leer el libro gratis aquí

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