Los aventureros de Pío Baroja

Ha habido muchos escritores que han creado novelas de aventuras. Y ello no deja de ser una contradicción, pues pocas personas serán menos aventureras que los intelectuales. Esto resulta evidente en Pío Baroja, hombre abúlico que siempre añoró la acción. Sin duda la vivía en sus novelas, como en Las inquietudes de Shanti Andía, un excelente relato en el que un viejo marinero recuerda con nostalgia la vida en el mar.

A lo largo de la historia de la literatura, han sido muchos los novelistas que han escrito narraciones de aventuras. Y ello no deja de ser curioso, porque –salvo contadas excepciones- nada hay más opuesto al aventurero que el intelectual, cuya actividad suele concentrarse en reflexionar sobre los problemas del hombre y las circunstancias de su tiempo.

Pío Baroja y Nessi

Pío Baroja y Nessi

Pero si hay un escritor en el que esta contradicción resulta aún más evidente, éste es Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 1872-1956). En efecto, el vasco tenía un temperamento especial, un tanto apático, fruto de su pesimista visión del ser humano, y, sin embargo, siempre añoró ser un aventurero, como alguno de sus antepasados, según veremos.

Sin duda, daba salida a esta frustración en sus obras. Y debemos felicitarnos por ello porque, de este modo, Baroja nos ha brindado algunas de las mejores páginas de la narrativa de aventuras. Buen ejemplo de ello son sus Memorias de un hombre de acción, nada menos que veintidós novelas protagonizadas por Eugenio de Aviraneta, dinámico conspirador del siglo XIX y antepasado del autor.

Pero debemos precisar que no todo en el vasco son narraciones de este tipo. Es más, pueden distinguirse en sus novelas dos clases muy diferenciadas. De una parte, las que venimos mencionando, sencillos relatos plagados de aventuras -aquí también se incluyen sus cuentos-. Y, por otra, las que, ajenas a toda acción, se concentran en el otro tema en el que Baroja se hallaba a gusto: el análisis de la condición humana y el hastío vital que procede de su pesimismo ante el hombre y el mundo. Entre éstas, probablemente la mejor sea El árbol de la ciencia.


No obstante, Las inquietudes de Shanti Andía, publicada en 1911, pertenece a las primeras. Shanti, marino de profesión ya retirado, rememora en su vejez las andanzas de su juventud: su infancia en la aldea vasca de Lúzaro, sus años en Cádiz y sus aventuras como capitán de fragata. Pero, sobre todo, recuerda a su tío Juan de Aguirre, fascinante personaje que también fue marino pero de los de antaño, cuando la navegación constituía una verdadera hazaña, y que es el autentico protagonista de la novela.

Una vista de San Sebastián, ciudad natal de Baroja

Una vista de San Sebastián, ciudad natal de Baroja

Este hilo argumental le sirve a Baroja para presentar todo tipo de aventuras con un ritmo trepidante que resulta de la habitual prosa nerviosa y rápida del vasco. Todo ello conjugado acertadamente con tonos líricos e íntimos.

En este sentido, debemos decir que, aunque la crítica siempre acusó a Baroja de ‘escribir mal’, a nuestro juicio, ello es falso. Para nosotros, el vasco es un excepcional narrador. Es cierto que presenta algunas incorrecciones gramaticales –que él mismo reconocía-, pero ello no obsta para que su estilo espontáneo, expresionista y vivísimo, hecho de frases breves y cortos párrafos, nos parezca el de un extraordinario escritor.

Podéis leer la novela aquí.

Fotos: Pío Baroja: Inaki1936a en Flickr | San Sebastián: Innovacionweb.com en Flickr

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