Los cuentos de Don Juan Manuel

La prosa literaria en castellano es relativamente tardía con respecto a otros géneros. El primer prosista con verdadera conciencia de autor es Don Juan Manuel, quién, en su Libro de Patronio o Conde Lucanor, nos presenta una serie de relatos breves con intención didáctico-moral y con no poca ironía y humor.

El nacimiento de la prosa literaria es tardío en la literatura española con respecto a otros países y también si se lo compara con la poesía. Hasta su aparición, su lugar era ocupado por ésta en su modalidad épica, es decir, aquélla que narra las hazañas de los grandes héroes del momento –el Poema de Mío Cid es un proverbial ejemplo en este sentido- y, sobre todo, por textos en Latín.

Retrato de Don Juan Manuel

Retrato de Don Juan Manuel

Aunque sus primeras manifestaciones –las Glosas Silentes y las Emilianenses– se sitúan en el siglo X, según datación de Menéndez Pidal, habría que esperar al siglo XIII para presenciar un cultivo habitual de obras en prosa con intención artística. A su aparición contribuyeron en buena medida los sabios árabes y judíos que se incorporaron a Castilla con la Reconquista y, sobre todo, la irrupción de seglares en la cultura, hasta entonces patrimonio casi exclusivo de los religiosos.

Por tanto, podemos situar el origen de la prosa literaria en los reinados de Fernando III el Santo y, sobre todo, en el de Alfonso X el Sabio. Se trata de una literatura de intención didáctica y moral. No obstante, su valor estético es todavía relativo, a pesar de la normalización ortográfica y sintáctica llevada a cabo por el Rey sabio.

Habría que esperar a la llegada del sobrino de éste, Don Juan Manuel, para poder hablar de una prosa con intenciones verdaderamente artísticas. Nacido en Escalona, provincia de Toledo, en 1282, fue un activo político, que participo en las luchas dinásticas entre sus parientes, y uno de los hombres más cultos de su tiempo.


Junto a otros escritos de carácter erudito, su obra más famosa es el Libro de Patronio o Conde Lucanor, cuya parte principal está constituida por exempla o cuentos didáctico-morales. Un joven conde pide a su ayo que le instruya acerca de distintos temas y éste lo hace por medio de relatos que contienen, cada uno, una enseñanza concreta que se revela en su moraleja, resumida en un pareado final. Algunos de estos exempla son El mancebo que casó con mujer brava, la historia de Don Illán o la de Doña Truhana.

Plaza del Infante Don Juan Manuel, en Escalona, su villa natal

Plaza del Infante Don Juan Manuel, en Escalona, su villa natal

A pesar del tiempo transcurrido, los relatos son amenos y divertidos –la ironía del autor se encuentra siempre presente- y abundan en ellos, tanto las fuentes clásicas como las populares (Esopo, cuentos tradicionales árabes y orientales, etc).

De acuerdo con su afán eminentemente didáctico, el lenguaje es sencillo aunque muy cuidado y revela, por vez primera en la historia de nuestra prosa, una verdadera conciencia de autor, que desea desmarcarse de otros con un estilo bien definido y cuidado.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Don Juan Manuel: Escarlati en Wikipedia | Plaza del Infante Don Juan Manuel en Escalona: Escalona Turismo en Flickr

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