En el bicentenario de los ‘Cuentos’ de los hermanos Grimm

Se cumple este año el bicentenario de la primera edición de los ‘Cuentos para la infancia y el hogar’ que hicieron los hermanos Grimm. Se trata de una recopilación de relatos tomados de la tradición oral germana que incluía, entre otros, ‘Blancanieves y los siete enanitos’. Con el tiempo, irían aumentando el número y la calidad literaria de estas historias.

La literatura alemana y, dada la difusión que han alcanzado, la universal celebran este año el bicentenario de la publicación de los famosísimos ‘Cuentos para la infancia y el hogar’ de los hermanos Grimm. Una antología de relatos como ‘Blancanieves y los siete enanitos’, ‘Pulgarcito’ o ‘La cenicienta’ que han alimentado la fantasía de varias generaciones de niños de todo el mundo hasta alcanzar la consideración de auténticos mitos populares.

Los hermanos Grimm incluyeron, en esta primera edición, 'Blancanieves' (en la foto, la actriz que interpreta en Disney París a este personaje)

Los hermanos Grimm incluyeron, en esta primera edición, 'Blancanieves' (en la foto, la actriz que interpreta a este personaje en Disney París)

Precisamente en el pueblo y su tradición oral debe buscarse su origen, ya que los hermanos Grimm fueron, más que autores, recopiladores de las leyendas que a lo largo de varios siglos habían venido conformando el folclore germano. A partir de ellas, hicieron una reelaboración literaria que es la que ha llegado a nuestros días.

Porque los hermanos Jacob (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859) son considerados fundadores de la filología alemana. Sus estudios sobra la gramática y el léxico de esa lengua son considerados obras fundamentales para el posterior desarrollo de los estudios lingüísticos  en su país. Y, en cuanto a la literatura, no menor fue su trabajo de recopilación. A partir de 1803, influidos por los intelectuales Clemens Brentano y Achin von Arnim empezaron a recoger los relatos que las familias se contaban de generación en generación en las largas noches de invierno. El resultado fue la primera edición, en 1812, de los ‘Cuentos para la infancia y el hogar’, una obra que sufriría varias ampliaciones y reelaboraciones.

El hecho de recopilar el folclore no es, sin embargo, exclusivo de Alemania sino que idéntica iniciativa se emprendió en casi todos los países del mundo. El motivo debe buscarse en la irrupción del Romanticismo, uno de cuyos rasgos es la exaltación de la individualidad nacional, el orgullo de ser una nación. Y, para ello, se hace preciso poseer una historia propia pero también una tradición folclórica autóctona que la apoye. Se trata de un fenómeno al que contribuyeron las invasiones napoleónicas, pues los países sometidos precisaban exaltar su independencia histórica para liberarse del yugo francés.

Ese era, precisamente, el caso de la Alemania de entonces, que además se hallaba dividida en diferentes estados (su unidad nacional no se produciría hasta 1870, tras la Guerra Franco-Prusiana). Y a este impulso patriótico responden iniciativas como la de los hermanos Grimm.

Los hermanos Grimm fueron profesores en la Universidad Humboldt de Berlín

Los hermanos Grimm fueron profesores en la Universidad Humboldt de Berlín (en la foto)

No obstante, su trabajo no se ciñó a la mera recopilación de textos orales. Como decíamos, hicieron una importante tarea de reelaboración y ello con un doble objetivo: por una parte, adaptarlos a la forma del cuento literario y, por otra y más importante, eliminar o suavizar en esos relatos los elementos excesivamente crudos que contenían. En este sentido, es preciso apuntar que los Grimm no concibieron su obra como una antología de relatos infantiles sino, sencillamente, como una compilación del folclore alemán (de hecho, la primera edición se halla plagada de notas filológicas). Sería en posteriores revisiones cuando, por exigencia de sus lectores, suavizaron sus contenidos.

Gracias a ello, hoy contamos con cuentos como -además de los citados anteriormente- ‘Hansel y Gretel’, ‘La bella durmiente’, ‘Juan sin Miedo’ o ‘El sastrecillo valiente’ que han hecho y continúan haciendo las delicias de niños de todo el mundo. Por último y en otro sentido, el hecho de que algunos de estos relatos sean comunes a la tradición folclórica de otros países europeos nos confirma que existe un sustrato común a toda la cultura del viejo continente. Pero, al margen de consideraciones sociológicas, lo verdaderamente importante de la labor de los hermanos Grimm es su gigantesca tarea de recopilación y reelaboración que permitió a las generaciones posteriores tener todos estos cuentos con los que divertir y también educar a sus hijos.

Fuente: Biografías y Vidas.

Fotos: Dgbury y Ryan Hadley.

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