Los jóvenes airados: la protesta a través de la escritura

La crítica literaria, que pone etiquetas a todos los movimientos que surgen en las letras, denominó “jóvenes airados” a un grupo de escritores de Gran Bretaña cuyas obras protestaban contra las anquilosadas costumbres británicas y mostraban su frustración ante las duras experiencias de las dos guerras mundiales. Aquí hablamos de ellos.

La crítica literaria acostumbra a poner etiquetas sobre cada movimiento que surge en el mundo de las letras. Unas son más afortunadas que otras pero casi siempre son bastante certeras en cuanto a calificar el rasgo distintivo que describe al grupo en cuestión. Y, cuando no acierta plenamente, al menos sirve para que sus integrantes sean reconocidos en cualquier manual de literatura.

En cualquier caso, el apelativo de “jóvenes airados” -o “angry Young men”, por decirlo en su lengua original- ha hecho fortuna. El ocho de marzo de 1956 un entonces desconocido dramaturgo llamado John Osborne estrenaba en el Royal Court Theatre de Londres una obra titulada ‘Mirando hacia atrás con ira’. Aunque en principio fue más bien un fracaso, la intención del autor había calado: exponer el hastío de la juventud inglesa ante las caducas costumbres vigentes en Gran Bretaña y sobre todo la frustración y el pesimismo que las dos guerras mundiales habían causado en ella.

Foto del Teatro Harold Pinter

Teatro de la Comedia de Londres, ahora renombrado como Teatro Harold Pinter

Poco a poco, la obra fue triunfando y un avispado crítico, ante su tono iracundo, aplicó el calificativo de “jóvenes airados” a su autor y a unos cuantos escritores más que coincidían en gustos e intenciones con él (muchos de ellos, por cierto, rechazaron tal denominación). Aunque bastantes procedían de la izquierda proletaria, había una cosa que despreciaban aún más que a la anquilosada Gran Bretaña y era el comunismo totalitario por lo que varios evolucionaron hacia posiciones conservadoras. Y, en cuanto a ideas estéticas, se aprecia en ellos la influencia del Teatro del Absurdo, especialmente de Samuel Beckett.

Entre los restantes componentes de los jóvenes airados se encontraban autores de la talla de Harold Pinter, premio Nobel de Literatura en 2005 y autor de dramas como ‘El amante’ o ‘La colección’, Kingsley Amis, Edward Bond, Philip Larkin o Colin Wilson. Pero, quizá el más aclamado de todos sea Allan Sillitoe, autor del afamado relato ‘La soledad del corredor de fondo’, que fue llevada al cine por Tony Richardson. Y es que, a pesar de que el grupo duró poco, su influencia en el séptimo arte fue bastante notable.

De hecho, se extendió por el continente europeo dejando huella en directores tan conocidos como Fassbinder y Herzog en Alemania, Bertolucci y Passolini en Italia o Godard y Truffaut en Francia. Incluso cuando los genuinos jóvenes airados ya habían tomado otros derroteros en su carrera literaria, el cine aún continuaba su legado.

Fuente: Mural Uv.

Foto: Andy Roberts Photos.

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