Luces de bohemia, de Valle-Inclán, la creación del esperpento

Son muy pocos los escritores que han logrado crear un género nuevo o, al menos, cambiar radicalmente uno ya existente. Sin embargo, Valle-Inclán lo consiguió con la creación del esperpento, una especie de tragedia grotesca con intención de denuncia social. El primero de ellos fue Luces de bohemia, cuyo protagonista es un trasunto del fracasado escritor Alejandro Sawa.

El mundo de la literatura está lleno de buenos escritores, pero el número de ellos que han sido capaces de crear un género nuevo o renovar de modo radical uno ya existente es mucho más reducido. Ello se halla al alcance sólo de unos pocos.

Lo hizo Cervantes con la novela, sobre todo a través del Quijote, pero también con sus restantes narraciones. También lo llevó a cabo Lope de Vega, con el teatro, mediante su creación de la Comedia nueva. O Rubén Darío con su lírica, abriendo el camino al Modernismo.

Foto de la Ría de Arosa

Ría de Arosa, en cuyas orillas nació Valle-Inclán

Igualmente, un coetáneo del nicaragüense introdujo una nueva reforma en el drama de importante alcance. Nos referimos a Ramón del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866-1936) y la novedad aportada al teatro es la creación del esperpento.

Consistía éste, básicamente, en la deformación grotesca de la realidad con objeto de retratar la trágica situación de la España de su época. Para mostrar un país con una clase política corrupta, un atraso secular, analfabetismo y una sociedad alienada ya existía un género dramático: la tragedia. Pero, en palabras del propio Valle, “la tragedia era un género demasiado noble para aplicarlo a la situación del país” y, dado que España es una “deformación grotesca de la civilización europea, el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”.


De este modo, aparece el esperpento, mezcla de antecedentes genuinamente hispanos – el Goya de los Caprichos y Los desastres de la guerra o la prosa satírica de Quevedo– y del expresionismo europeo, pero también absolutamente original. En él, junto a los rasgos apuntados, tiene un papel esencial lo feo, incluso lo soez, pero también una cierta ternura hacia sus criaturas.

Luces de bohemia fue el primero de los esperpentos de Valle y también el que contiene su teoría sobre el género. Cuenta las últimas horas de la vida del poeta Max Estrella, trasunto del novelista Alejandro Sawa, amigo del autor y que, tras una vida bohemia y de pobreza, murió ciego y loco.

Foto de una placa a Valle-Inclán

Placa conmemorativa en honor a Valle

El protagonista y su escudero, don Latino de Híspalis, recorren los bajos fondos de Madrid pero también los despachos ministeriales y se reúnen con distintos personajes, unos ficticios y otros reales –como el mismísimo Rubén Darío-. Todo ello para mostrarnos un retrato lo más completo posible de la España del momento -a juicio de Valle– injusta y opresiva, pero sobre todo absurda.

Sin duda, Luces de bohemia es una obra maestra del teatro universal contemporáneo y sus innovaciones, tanto argumentales como técnicas, calaron hondamente en el posterior devenir del drama europeo.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Rincón castellano.

Fotos: Ría de Arosa: Chausinho en Flickr | Placa a Valle: Puroticorico en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...