Madre coraje y sus hijos, de Bertold Brecht, la concepción dialéctica de la literatura

Se entiende por concepción dialéctica de la literatura a aquélla que presenta las contradicciones de la sociedad contemporánea para obligar al lector a llegar a una conclusión. Se trata, en suma, de literatura ‘comprometida’. En el teatro, su principal exponente es Bertold Brecht, quién, en Madre coraje y sus hijos, efectúa un duro alegato contra la Guerra.

Tradicionalmente, se ha aplicado el calificativo de dialéctica a aquella actividad del pensamiento que consiste en mostrar las contradicciones de un argumento para llegar a una síntesis o resultado superador de aquéllas. Partiendo de ello, filósofos como Hegel o, más tarde, Karl Marx elevaron la dialéctica a la categoría de ‘motor de la Historia’.

Foto de un monumento a Bertold Brecht

Monumento a Bertold Brecht en Berlín

Del mismo modo, si hablamos de concepción dialéctica de la obra literaria, nos referimos a una literatura que arranca de las oposiciones sociales y trata de que el lector o espectador tome partido ante ellas. Uno de sus principales teóricos fue el francés Jean Paul Sartre y entre sus cultivadores se encuentran narradores de la talla del inglés George Orwell, el italiano Cesare Pavese o el alemán Heinrich Böll.

En lo que respecta al teatro, probablemente su principal figura –aparte del propio Sartre– sea el también germano Bertold Brecht (Augsburgo, 1898-1956), cuya dramaturgia ha ejercido una extraordinaria influencia en autores posteriores. Sus obras constituyen una investigación acerca de la condición del hombre en medio de las fuerzas opuestas que dominan la sociedad humana. Son parábolas que encierran una crítica.

Pero ésta no se muestra abiertamente, sino que es el espectador el que debe extraerla de la actuación de los personajes –se lo ha calificado como ‘teatro épico’-. Y, para facilitar esta labor, Brecht intenta distanciarlo de lo que ocurre en la escena, de tal modo que su capacidad de reflexión y de crítica se mantenga alerta.


Para lograr el distanciamiento del espectador, el dramaturgo germano se vale de diferentes recursos, alguno de los cuales resultan totalmente rupturistas. Así, por ejemplo, cuenta de antemano lo que va a suceder para que aquél no esté pendiente del desenlace. O quiebra la acción introduciendo canciones o recitados que invitan a pensar al público.

Igualmente, la escenografía se reduce a la mínima expresión: no existe decorado e incluso deja al descubierto la tramoya y los focos de luz. Los actores se alejan de la naturalidad acentuando su actuación hasta lo exagerado (a veces usan también máscaras). En suma, se trata de toda una serie de recursos que buscan mantener despierta la capacidad crítica del espectador, con objeto de que sea capaz de extraer el mensaje que encierra la obra.

Foto de la casa de Brecht

Casa donde vivió Bertold Brecht

Todo ello se encuentra en Madre coraje y sus hijos, estrenada en 1941. Anna Fierling es una vendedora ambulante que, durante la Guerra de los Treinta Años y para sobrevivir junto a sus tres hijos, sigue con su carro al ejército sueco, obteniendo beneficios de la contienda y del dolor humano, ya que evita inmiscuirse entre católicos y protestantes. Pero, para ello, ha de pagar un precio muy alto: sus tres hijos.

Según el propio Brecht, esta mujer constituye un símbolo de la alianza entre el ejército y el capital, cuya codicia origina horribles pérdidas y, con la obra, pretende que el espectador reaccione con indignación ante la guerra. Habiéndose estrenado en 1941, es fácil darse cuenta de que se trata de una crítica frontal a la Guerra mundial que entonces se hallaba en pleno apogeo.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Aloha criticón.

Fotos: Monumento a Brecht: Maha-online en Flickr | Casa de Brecht: FlickrLickr en Wikimedia.

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