María, una novela sentimental

El Romanticismo hispanoamericano es tardío. Aunque algunos autores neoclásicos muestran elementos nuevos en sus últimas obras, no es hasta los años cuarenta cuando se inicia, influido por el inglés y el francés, a los que pronto se añade el español. No obstante, presenta algunos rasgos peculiares, como su carácter combativo y la influencia del paisaje, de la Naturaleza americana, que se constituye en parte integrante del carácter de sus moradores. Esto es lo que sucede en María, del colombiano Jorge Isaacs y lo que le otorga su valor.

María, más que una novela sentimental

María, más que una novela sentimental

El Romanticismo hispanoamericano se inicia con un importante retraso respecto de Europa. Aunque ya se observan ciertos rasgos en los últimos escritos de Andrés Bello y otros neoclásicos, no será hasta los años cuarenta del siglo XIX cuando comienza a cuajar la influencia de autores como Ossian, Young o Chateaubriand, que aceleran el camino hacia una nueva sensibilidad.

En estos primeros tiempos predomina la influencia franco-británica, pero pronto se impone la española. Por ello, el Romanticismo en algunos países de América es de raíz netamente hispana. No obstante, presenta algunas peculiaridades. Una de las más relevantes es su cariz combativo: la presencia de numerosas dictaduras en aquellos países impone una literatura ajena a los acontecimientos exteriores y centrada en la oposición política y en la defensa de la libertad.

Sin embargo, también hubo lugar para el sentimentalismo. Así ocurre en la obra del colombiano Jorge Isaacs (Santiago de Cali, 1837-1895), hombre de vida aventurera que intervino en política y en varias sublevaciones armadas y cuya creación literaria se reduce a un libro de poemas y la novela María, considerada la más importante del Romanticismo hispanoamericano.

Publicada en 1867 y ambientada en el valle del Cauca, donde nació y pasó la infancia su autor, la obra cuenta el desdichado amor de dos jóvenes, Efraín y su prima María. Pero, si por esto fuera, no pasaría de ser una novela sentimental y lacrimógena más, en la línea de las que habían escrito Chateaubriand, Rousseau o Bernardin de Saint Pierre.

Lo que realmente confiere valor a la obra de Isaacs es la presencia del paisaje americano, exuberante y grandioso. Todos los rasgos del Romanticismo –el misterio, la melancolía, la soledad- hallan perfecto acomodo en él, hasta el punto de que se convierte en parte integrante del ser de los nativos, de la esencia de América.

Es, por tanto, en las maravillosas descripciones donde reside el valor de la novela. Su minuciosidad y abundancia convierten a la Naturaleza en un personaje más o, mejor aún, en el personaje por excelencia de la obra, en tanto se identifica con los sentimientos de los restantes.

Por todo ello, a pesar de las acusaciones de imitación extranjera que recibió, María es una novela profundamente americana y su influencia en la visión del paisaje de narradores más modernos es muy importante. No es de extrañar que esta única obra haya situado a Isaacs, por derecho propio, en la Historia de la Literatura Hispanoamericana.

Podéis leer la obra aquí

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