Nuevas greguerías, de Ramón Gómez de la Serna, una renovación de la metáfora

Las Vanguardias literarias de principios del siglo XX dieron lugar incluso a nuevos géneros. Uno de los más destacados es el creado por Ramón Gómez de la Serna: la greguería. Se trata de un texto, generalmente breve, que se halla a medio camino entre la máxima filosófica y el chiste. Pero siempre constituyen un dechado de originalidad e ingenio.

No es muy frecuente que un escritor cree un género nuevo. Sin embargo, la época de las vanguardias –a principios del siglo XX- es pródiga en ello. Podrían citarse como ejemplo los caligramas de Apollinaire, una suerte de poemas visuales que, con sus versos, conforman una figura o el Dadaísmo de Tristan Tzara.

Foto de un detalle del monumento a Gómez de la Serna

Detalle del monumento a Ramón Gómez de la Serna en Madrid

No obstante, mayor valor tiene la aportación de una de las figuras más importantes del vanguardismo español. Se trata de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1881-1963), que participó de una forma u otra en todas las tendencias que se sucedieron en aquella etapa de renovación.

Excéntrico donde los hubiera, la vida de ‘Ramón’ –como él mismo se hacía llamar- constituye una permanente ruptura con las convenciones: pronuncia conferencias vestido de torero o desde el trapecio de un circo, celebra banquetes en los que sólo se consumen medicamentos o recita poemas a lomos de un elefante.

Esto, que podría ser considerado fruto de una personalidad snob, es más bien una muestra de su concepción del mundo, a sus ojos grotesco y sólo explicable en términos de humor.


Todo ello le convierte en verdadera encarnación del espíritu de las vanguardias. Pero, al margen de sus novelas, su teatro y sus excelentes biografías, la gran aportación de Gómez de la Serna a la literatura son sus greguerías, un género nuevo que se halla a medio camino entre la máxima filosófica y el simple chiste.

Pero la base fundamental de la greguería es la metáfora, entendida ésta como la figura que pone en relación dos términos, uno real y otro imaginario, a los que compara de forma incompleta. A partir de ella, ‘Ramón’ ejercita todo un repertorio que, en sus momentos más logrados, recuerda a las audacias conceptistas de Quevedo. Muchas de ellas son de contenido humorístico, otras son más líricas, algunas de contenido filosófico, pero todas constituyen verdaderos ejercicios intelectuales.

Foto de la calle Velázquez

Una vista de la madrileña calle de Velázquez, donde Gómez de la Serna vivió muchos años

Las que constituyen el texto Nuevas greguerías, publicado en la revista Renovación española en mayo de 1918 vienen a añadirse a las primeras creadas por el genio de ‘Ramón’. Son, por tanto, más perfectas en su contenido que aquéllas. Ello se aprecia en la extensión de algunas, que desbordan el tamaño de las primeras –apenas una frase- para constituir casi un pequeño relato.

Sin embargo, las mejores son las más breves, ya que requieren un ejercicio intelectual y de condensación realmente extraordinario. Buen ejemplo es aquella que compara una nuez con un pequeño cerebro, una «sesada vegetal». Se trata, en suma, de excepcionales muestras de ingenio.

Podéis leer el texto aquí.

Fuente: Realidad literal.

Fotos: Monumento a Gómez de la Serna: Zaqarbal en Flickr | Calle Velázquez (Madrid): Pablo F. Burgueño en Flickr.

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