Oda al Atlántico, de Tomás Morales, un mar mitológico

Desde siempre, ha existido un vínculo especial entre Canarias y los pueblos hispanoamericanos. Por ello, es lógico que un movimiento como el Modernismo triunfase en las islas. Uno de sus máximos exponentes fue Tomás Morales, que, en su Oda al Atlántico alcanza la cima de su calidad poética cantando a ese mar como a un ser mitológico.

Desde siempre, ha existido un vínculo especial entre las tierras canarias y los pueblos hispanohablantes del otro lado del Atlántico. Su carácter es parecido y, quizá por ello, su contacto ha sido siempre muy estrecho. En consecuencia, a nadie puede extrañar que un movimiento tan genuinamente americano como el Modernismo encontrase en este archipiélago un eco tan notable.

Foto de un monumento a Morales

Monumento a Tomás Morales en Agaete, Gran Canaria

Y es que, coincidiendo con el movimiento impulsado por José Martí o Leopoldo Lugones, entre otros, pero sobre todo por Rubén Darío, se produce en Canarias un esplendor cultural pocas veces repetido y de modo muy especial en el campo de la lírica.

Coinciden entonces poetas de la talla de Saulo Torón, Victorio Macho o Alonso Quesada. Pero uno de ellos se eleva por encima de los demás. Se trata de Tomas Morales (Moya, Las Palmas, 1884-1921), el gran iniciador de la lírica canaria moderna y uno de los más brillantes del Modernismo español.

Aunque se había iniciado con anterioridad en la poesía, su madurez literaria le llega cuando se traslada a Madrid para completar sus estudios de Medicina. En la capital entra en contacto con los grandes líricos del momento –Villaespesa, Gómez de la Serna o Marquina– y conoce al maestro Darío.


Morales supo, sin embargo, armonizar en sus composiciones los ingredientes modernistas con el carácter y los mitos de su tierra canaria. Buena muestra de ello es su Oda al Atlántico, extraordinario canto épico y cumbre de su poesía. Se trata de un homenaje al gran océano que circunda su archipiélago natal, pero también a los navegantes que lo han surcado históricamente, desde la más remota Antigüedad hasta el esplendoroso Renacimiento.

Se trata de una silva compuesta por versos alejandrinos –tan del gusto modernista-, endecasílabos y heptasílabos, en la que canta al mar de su tierra como síntesis de todos los mares, incluso los soñados, y a la vinculación que desde tiempos inmemoriales ha existido entre éste y el ser humano.

Foto del Océano Atlántico

Morales canta al Océano Atlántico en esta oda

El mar es, para él, el que marca las limitaciones del hombre y también su destino, cuando se atreve a surcarlo. Es un ser cargado de fuerza y de hermosas cualidades, cuya visión produce asombro y placer.

Pocos poetas han cantado al mar con la potencia y belleza de Morales. Quizá fuera por haberlo contemplado y haber convivido con él desde niño en su pueblo natal, en un rincón de las bellísimas islas Canarias.

Podéis leer el poema aquí.

Fotos: Monumento a Morales: Mmedia en Flickr | Océano Atlántico: Chodaboy en Flickr

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