Pepita Jiménez: epístola de una historia de amor

Un verdadero clásico de la literatura española es sin duda Pepita Jiménez (1873) de Juan Valera. Escrita en clave de epístola y con la técnica del manuscrito encontrado –algo así como en el Quijote cuando el autor, para dar verosimilitud a su obra, dice no ser el inventor de la misma, sino que la encontró ya escrita- es un relato que nos brinda múltiples puntos de vista, consiguiendo introducir al lector en una historia rica y variada.

Un verdadero clásico de la literatura española es sin duda Pepita Jiménez (1873) de Juan Valera. Escrita en clave de epístola y con la técnica del manuscrito encontrado –algo así como en El Quijote cuando el autor, para dar verosimilitud a su obra, dice no ser el inventor de la misma, sino que la encontró ya escrita- es un relato que nos brinda múltiples puntos de vista, consiguiendo introducir al lector en una historia rica y variada.


Foto: Piedra Santa

Juan Valera nació en Cabra-Córdoba (1824 – 1895). Fue miembro de una familia ilustre y eso le permitió, como a muchos otros de su generación, obtener una buena educación. Realizo estudios en Granada y Madrid. Fue diplomático en diversos países europeos y americanos lo que le permitió viajar por todo el mundo (Nápoles, Río de Janeiro, San Petesburgo, etc.). Lázaro Carreter lo define como «un hombre de mundo, refinado, epicúreo y enemigo de excesos. Ideológicamente, fue un liberal moderado, tolerante y elegantemente escéptico en cuanto a lo religioso».



Antes de ser escritor fue crítico. No publicó hasta los 50 años. Ha sido considerado como el máximo representante del arte por el arte. Su realismo es moderado: rechaza, por un lado, los excesos fantasiosos o sentimentales de la novelística romántica; sus obras poseen una ambientación precisa y los personajes son verosímiles. Por otro lado, elimina los aspectos más desagradables de la realidad: Podemos hablar, pues, de cierto toque esteticista, idealizador. Alguna vez declaro que, si la realidad es desagradable, el escritor debe «mentir para consuelo» de sus lectores. A pesar de tener en sus obras esta cercanía al realismo, es un escritor de difícil clasificación; ya que atacó tanto el romanticismo como el realismo y el naturalismo.

En cuanto al contenido de sus obras, sus mejores hallazgos, residen en los análisis psicológicos que realiza de sus personajes, sobre todo de los femeninos. Se mostró contrario a las novelas de tesis, aunque en sus obras se puede apreciar la tendencia a demostrar una de ellas: en el conflicto entre el deseo y los impulsos humanos frente a los convencionalismos (sobre todo religiosos), vencen siempre los primeros: la vida, la pasión se anteponen al pseudomisticismo (Pepita Jiménez) y la mojigatería (Juanita la Larga).

En cuanto al estilo, la crítica coincide afirmar que el suyo es uno de los más cuidados de entre todos los escritores realistas. Busca la sencillez; se decanta por la selección. De ahí los importantes aciertos estilísticos que apreciamos en sus obras.

Foto: AUDIO BOOKS

Ahora bien, la mejor obra de Valera es, que duda cabe, Pepita Jiménez. Su originalidad radica en el tono epistolar del relato. El autor nos presenta la obra como si fuese un manuscrito que él encontró entre los papeles de una catedral andaluza y nos explica que cambiará los nombres de los protagonistas para proteger sus identidades y no originar algún tipo de escándalo posterior. Estas cartas están escritas por el seminarista Luis de Vargas que, antes de ordenarse sacerdote, va a pasar el verano a su pueblo natal y es aquí donde conocerá a la hermosa Pepita, desatando una serie de acontecimientos que cambiaran tanto su vida como esta singular joven.

Durante su estancia en el pueblo, el protagonista, Don Luis de Vargas, escribe las mencionadas cartas a su tío y educador, contándole sus sentimientos, impresiones y viviendas en el pueblo. Sin él darse cuenta, poco a poco se ira enamorando cada vez mas de Pepita hasta el punto de no poder dejar de pensar en ella.

Pepita es una mujer de 20 años de extraordinaria belleza, rubia, refinada, de piel blanca y que cautiva desde un momento al joven don Luis de Vargas. Ella, estuvo casada con un viejo de ochenta años, muy rico, Gumersindo, con el que vivió tres años hasta su muerte. Tiempo después murió la madre de Pepita y esta quedó sola con una gran fortuna, soportando las habladurías típicas de una sociedad prejuiciosa. Su matrimonio, piensa Luis, fue, ante todo, un acto de compasión para con el viejo Gumersindo. Es una mujer elegante. Se codea con lo mejor del pueblo y todos acuden a las tertulias que ella organiza en las tardes primaverales. Allí comienza a ir el joven Luis quien ha descubierto que su padre de 55 años desea casarse con Pepita.

El protagonista tiene todos los días una constante lucha interior. Él quiere olvidarse de Pepita, pues cree que tal vez sea una prueba de Dios este enamoramiento, así también se encuentra de por medio el objetivo de su padre de casarse con la bella joven y esto en un primer momento hace retroceder al joven Luis de poder mantener una relación con la joven. Ruega a su tío y a su padre abandonar el lugar, huir de allí, olvidarse de Pepita y cumplir el sueño de toda su vida: ser sacerdote. El día anterior a su huída, no obstante, se ve obligado por la nodriza de Pepita, Antoñona, a despedirse de Pepita. Ésta se encuentra muy enferma a causa de la marcha de su amado. Luis, al principio se muestra frío y distante, luchando consigo mismo para borrar de su mente a Pepita y dedicar su vida por completo a los hábitos, pero se da cuenta de que lo único que le impulsaba a ser sacerdote era su ambición, su orgullo. Se confiesa a sí mismo indigno de ser sacerdote y después de muchas reflexiones amargas y de discurrir y pensar decide casarse con ella y formar una familia.

Si bien es cierto, la historia se asemeja a lo que hoy en día sería la trama de alguna telenovela mexicana, en su momento (finales del siglo XIX) causó mucha atención por parte del público lector y logró opiniones favorables de la critica literaria. Personalmente considero que Pepita Jiménez es un clásico de la literatura española y mundial, no tanto por la historia que se relata sino “como” se nos relata. Si por ahí deseas leer algún clásico de la literatura en nuestra lengua, esta novela realmente es buena opción. Si quieres leer la novela completa haz clic aquí.

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