‘Piense y hágase rico’, de Napoleón Hill

Un libro pionero de la literatura de autoayuda, tan en boga hoy día, que contiene a partes iguales sentido común y demagogia.

Libro Napoleón Hill

Aunque podríamos creer que los libros de autoayuda son un fenómeno actual, no es así. Bien es cierto que hoy abundan como setas pero su origen se encuentra a principios del siglo XX en Estados Unidos. Y ello no es casual, pues entonces era el país de las oportunidades, donde algunos llegaron como humildes emigrantes y se convirtieron en las mayores fortunas del mundo.

Uno de ellos fue el escocés Andrew Carnegie, que es considerado el segundo hombre más rico que haya conocido la Humanidad tras John D. Rockefeller y que influyó poderosamente en el escritor Napoleón Hill (Pound River, Virginia, 1883-1970), desde que éste lo entrevistase en 1908 iniciando una fructífera relación.

Gracias a ella, Hill se convirtió, no sólo en un pionero de los libros de autoayuda, sino en una figura prestigiosa a la que recurrieron como asesor los presidentes de Estados Unidos Woodrow Wilson y Franklin Delano Roosevelt. Fue precisamente Carnegie quién le sugirió que los hombres de éxito presentaban una serie de cualidades nada extraordinarias que podían ser asumidas por cualquier persona o, dicho de otro modo, que era posible encontrar una suerte de fórmula que permitía alcanzar el éxito y el dinero. Convencido de la idea, Hill se puso a la tarea de desentrañar esos rasgos que, reunidos en un solo individuo, garantizarían su triunfo en los negocios.

Para ello, el escritor se dedicó, durante veinte años, a entrevistar a más de quinientos personajes relevantes de la industria y los negocios en Estados Unidos como Theodore Roosevelt, Alexander Graham Bell o Henry Ford. Posteriormente, tras recopilar sus datos, los estudió y analizó. Fruto de tan ingente tarea fueron libros como ‘Las leyes del éxito’ y ‘Piense y hágase rico’. En ellos, expone conceptos como el de la “visión creadora”, el de la “fe aplicada” o el del “kilómetro extra”.

Estas obras convirtieron, en efecto, a Hill en un hombre riquísimo. Pero, lamentablemente, no garantizan a quién aplique sus supuestas leyes que también lo va a ser. Y es que, como todos los libros de autoayuda, presentan consejos e ideas interesantes extraídas del más puro sentido común pero también contienen ingredientes de la más genuina demagogia. Para hacerse rico, mucho nos tememos que hacen falta otros elementos, algunos confesables y otros menos. En cualquier caso -como decíamos- de ‘Piense y hágase rico’ pueden extraerse algunas tesis interesantes que, como mínimo, no van a hacernos más pobres y, desde luego, resulta un libro curioso.

Fuente: The Napoleón Hill Foundation.

Foto: Tristán.

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