Poder y lenguaje desde el siglo XVI de Silvio Zavala

El historiador Silvio Zavala compone en Poder y lenguaje desde el siglo XVI un interesante estudio sobre cómo se fue imponiendo el castellano como lengua oficial para la conversión de los indígenas americanos a la fe cristiana. Esto respondía preferentemente a dos razones. Una de carácter político (el prestigio) y otra de carácter económico (la rentabilidad). Sin duda, una de las obras más interesantes para el estudio de la conquista de América.

Silvio Zavala

El libro Poder y lenguaje desde el siglo XVI, escrito en 1996 por el historiador Silvio Zavala, nos muestra la importancia del castellano en las colonias españolas para la conversión de los indígenas a la fe cristiana, y nos traza una breve historia sobre la política castellanizadora utilizada por la corona española, signo inequívoco de que la lengua es uno de los más importantes instrumentos de poder. Aunque debe anotarse la expansión de la lengua náhuatl anterior a la llegada de los europeos y durante la Conquista.

Fueron los mexicas el pueblo que protagonizó la mayor expansión de un grupo nahua prehispánico, mediante conquistas, alianzas y rutas comerciales; esto más el nivel de expansión al que llegaron, acompañando a los españoles en sus empresas americanas, hicieron que la lengua mexicana se difundiera de tal forma, que fuera el mayor condicionante para la posterior evangelización y castellanización de los nativos, y fue enorme la influencia de la lengua náhuatl en las políticas de conquista, tanto como la que vamos a ver a continuación. Al principio, una de las primeras y grandes tareas de los misioneros era enseñar la doctrina cristiana en lengua mexicana, debido a que ésta era utilizada como lengua general en todo el territorio mesoamericano, pero siempre respetando las distintas lenguas de los muchos pueblos que convivían en aquellas tierras. Lo mismo ocurría en el Perú, donde el quichua era la lengua general (el aimará también era considerada una lengua general, pero en menor grado).


Los monarcas y los virreyes españoles siempre tuvieron en mente la unificación del idioma. Aunque en principio no se trató de prohibir el uso de las lenguas indígenas, sino de persuadir de que el español era una necesidad. Ya desde 1550, con Carlos V, parece que hay un inicio por apostar por esta política de castellanización, cuando el rey dirige dos cédulas al virrey de Nueva España y al provincial de los dominicos de la Nueva España, aunque no con órdenes muy claras, para que se enseñe la lengua castellana a los indios y que se construyeran escuelas para el aprendizaje del castellano. Era evidente que el imperio debía imponer su lengua a los conquistados y su método de adoctrinamiento. Políticamente no resultaba prestigioso para el imperio utilizar una lengua que no fuera la suya. Además, económicamente era mucho más costoso aprender las lenguas nativas y enseñar la doctrina católica a partir de aquellos idiomas que obligar a los nativos a aprender la lengua castellana. He aquí un texto imprescindible para la compresión de todos estos acontecimientos relativos a la consolidación de una política lingüista en la conquista de América.

Foto: Juan Pablo García Vallejo

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