Ramón de la Cruz y la aparición del sainete

La riqueza del teatro clásico español es enorme, con grandes aportaciones a la literatura universal. Además, presenta singularidades como el sainete, pieza corta de contenido cómico y ambientada en las clases populares. Su creador es Ramón de la Cruz, que escribió unos trescientos y durante años fue el gran triunfador en los teatros de Madrid.

La riqueza del teatro clásico español es enorme. Desde que Lope crease la Comedia Nueva, las aportaciones de nuestra dramaturgia han sido extraordinarias, tanto en lo referente a géneros como en lo que respecta a autores y obras.

Foto del texto de un sainete

Texto de un sainete de Ramón de la Cruz

Ciertamente, no es el sainete la más importante de ellas, pero sí se trata de un género teatral autóctono y peculiar. Podríamos definirlo como aquella pieza breve de carácter humorístico que toma sus temas y personajes de las clases populares. Sus orígenes se encuentran en los llamados entremeses, obras de corta extensión que, durante los Siglos de Oro, se representaban en los descansos de las comedias largas y como complemento de éstas.

Si bien existieron precursores, su creador es Ramón de la Cruz (Madrid, 1731-1794), verdadero retratista de las clases populares madrileñas, hasta el punto de que se ha dicho que sus obras, más que teatro, son puros documentos de época. Tras iniciarse escribiendo tragedias y comedias de corte clásico y de escaso éxito, pronto halló su camino en el sainete.

Produjo más de trescientos de éstos, con un extraordinario éxito de público, aunque no tanto de crítica. Ello le convirtió, durante años, en verdadero dueño de los teatros madrileños, nada se movía en el panorama dramático de la Corte sin haber pasado previamente por sus manos.


Uno de sus sainetes más populares es Manolo, que presenta a un hampón de las clases bajas que retorna a Madrid tras pasar una temporada en un penal de Ceuta –algo del tema debía saber Cruz, pues había sido funcionario de prisiones en aquella ciudad-. Pero el argumento es lo de menos. Lo realmente importante es la pintura del pueblo madrileño, con sus majas y chulapos, de su modo de vida y costumbres. En este sentido, la obra se inscribe, fuera de toda duda, en la amplia tradición costumbrista de la literatura española.

Foto del Madrid de los Austrias

Madrid antiguo, fielmente retratado por Ramón de la Cruz

No obstante, el Manolo es también, como otros sainetes del autor, una parodia de la tragedia neoclásica francesa. De ahí su redacción en estilo solemne y en verso endecasílabo. Y no le faltaba razón a Cruz, pues estas obras habían caído, en muchos casos, en meras copias de las grandes obras del siglo anterior, sin calidad literaria alguna.

Desde el punto de vista dramático, estas piezas de Ramón de la Cruz, quién no estaba falto de talento, no aportan demasiado. Se trata más bien de obras de entretenimiento, para hacer reír al público, que se debía ver reconocido en aquellos personajes. No obstante, su éxito fue enorme. Por algo sería.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos: Sainete: Cerrodelaslombardas en Flickr | Madrid antiguo: Ipnunez04 en Flickr

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