Cincuenta años de la muerte de Ramón Pérez de Ayala

El pasado día cinco de agosto se cumplieron cincuenta años de la muerte de Ramón Pérez de Ayala, uno de los máximos exponentes de la llamada «novela intelectual» y representante de la Generación literaria de 1914 (la de Ortega y Gasset). Nos legó una variada y muy interesante obra narrativa.

Tal día como el pasado cinco de agosto, pero de 1962, moría Ramón Pérez de Ayala, relevante articulista, narrador y ensayista de la Generación de 1914, cuya obra se inicia en una etapa conocida literariamente como Novecentismo. Es el conjunto de escritores encabezados por José Ortega y Gasset que proponen dar un giro radical a la creación literaria y que preludian –y en muchos casos comparten evolución artística con las vanguardias de los años veinte.

Ramón Pérez de Ayala en un medallón conmemorativo

Ramón Pérez de Ayala representado en un medallón conmemorativo en Oviedo

Nacido en Oviedo en 1881, Pérez de Ayala se educó en varios colegios de jesuitas que no le dejaron, ciertamente, grato recuerdo, como puede constatarse leyendo su implacable novela ‘A.M.D.G’.

Tras licenciarse en Derecho, se dedicó al periodismo, trabajando como corresponsal por Europa y América. Entre sus ensayos destacan los agrupados en ‘Las máscaras’, que tratan sobre crítica teatral, y en ‘Política y toros’. Pero, indudablemente, si ha pasado a la historia de la literatura es por sus narraciones, que incluyen muchas de las audacias creativas que preconizaba Ortega en su texto ‘Ideas sobre la novela’. Al margen de la anteriormente citada, entre ellas destacan ‘La pata de la raposa’ y ‘Troteras y danzaderas’ como muestra de su primera etapa. Siguen las «novelas poemáticas de la vida española» (así denominadas por su propio autor): ‘Prometeo’, ‘Luz de domingo’ y ‘La caída de los limones’.

Pero mayor calidad literaria y estética poseen las correspondientes a la etapa de madurez de Ayala. En ellas, la acción se reduce al mínimo y sirve, tan sólo, como base argumental para poder presentar a unos personajes que encarnan ideas o actitudes ante la vida o para incluir digresiones sobre estética, moral o política. Entre estas novelas, próximas, por tanto, al ensayo, se hallan ‘Belarmino y Apolonio’, ‘Luna de miel, luna de hiel’ o ‘Los trabajos de Urbano y Simona’.

No obstante, su obra maestra es ‘Tigre Juan’, una peculiar reflexión sobre dos mitos muy españoles: el donjuanismo y la cuestión de la honra. En ella, además, se intensifican las audacias formales: cuando ambos protagonistas se separan, el relato se bifurca igualmente en dos columnas por página durante una parte de él. Es, sin duda, el ejemplo más logrado de lo que la crítica llama «novela intelectual». En cualquier caso, Pérez de Ayala fue un excelente escritor cuyo estilo combina a la perfección la ironía y la gravedad. Podría decirse que, si los grandes poetas se esmeran por mostrar en sus textos lo que perciben por sus sentidos, el autor asturiano se esforzó por transcribirnos su pensamiento.

Fuente: Escritores.org.

Foto: Gonmi.

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