Seis personajes en busca de autor

El teatro italiano ha sufrido una gran vuelta de hoja desde la aparición de Luigi Pirandello en escena. El autor, con su obra Seis personajes en busca de autor, critica la sociedad desde un punto de vista filosófico, obligando a que nos reflejemos en un espejo y nos demos cuenta de quienes somos realmente. Una obra que nos ayudará a conocernos verdaderamente y no desde el punto de vista de la ilusión.

El autor italiano Luigi Pirandello es uno de los más destacados dramaturgos italianos de la historia, aunque no se le da mucha trascendencia a nivel mundial. Nacido el 28 de junio de 1867 en Agrigento, Sicilia, de adolescente decide seguir estudios de Humanidades en la ciudad de Palermo.

En esta ciudad publica su primer libro de versos, “Mal jocundo” en 1889 y así prosigue su carrera escribiendo muchas obras un tanto costumbristas, con un connotado dialecto siciliano. Allí es cuando su trabajo cobra un notorio giro y publica Seis personajes en busca de autor, universalizando su preocupación estética, pero sin dejar de lado las costumbres. Simplemente aumentaron sus preocupaciones filosóficas a partir de su mayor obra dramática.

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Libro. Foto: edaf

Su obra se encuentra ligada íntimamente con el contexto histórico y social del momento. Desde la Primera Guerra Mundial hasta el ascenso del fascismo en Italia, le dejan marcada una profunda huella y eso se nota en las obras posteriores a la mencionada este día.

Pirandello es el responsable de un giro de 180 grados en el teatro italiano y asimismo del teatro mundial, rompiendo las barreras de espacio-tiempo, llamando la atención del hombre contemporáneo, algo que hasta ese momento, nadie había intentado hacer y menos en las obras teatrales.

En Seis personajes en busca de autor, Pirandello llega al punto culmine de su pensamiento filosófico mientras hace gala de su gran ingenio y contrastando la realidad con la ficción y situando en medio al hombre. Sin actos ni escenas, esta comedia culminará cuando se baje el telón.

Los personajes que participan se dividen en dos grupos: los de la comedia por hacer, donde aparecen el Padre, la Madre, la Hijastra, el Hijo y otro tanto más; y el grupo de la compañía, es decir, el Director, el Actor Primero, Primera Actriz, maquinista, Utilero, entre una cantidad más de personajes.

Cada uno de ellos presenta diferentes características y padecerán de diversas cuestiones que aún se pueden apreciar en el mundo actual. Así es como el tema principal, como dijo Radoslav Ivelic, se trata “del profundo choque entre el ser y el conocer, entre lo que el hombre conoce y lo que las cosas son en realidad. Y una de esas cosas que conoce, o trata de conocer, es su propio yo y el de los demás“. Más claro es imposible de ejemplificar.

De aquí surgen diversos motivos como pueden ser los idealismos, de que la realidad es como cada uno la ve o la hace. Otro puede ser el arte como una única realidad, es decir, vivir la vida como una ilusión y podemos agregar la verdadera naturaleza de la realidad y la ilusión.

Esta obra forma parte del conocido “Teatro del espejo“, donde chocan el ser y el conocer, y eso lo afirma Pirandello al decir que “Mientras un hombre vive, vive y no se ve a si mismo. Bien, pon un espejo frente a él y hazle verse a sí mismo en el acto de vivir. O bien se asombra de su propia apariencia, o aparta la vista para no verse, o escupe irritado a su imagen…En una palabra, surge una crisis, y esa crisis, es mi teatro“.

Con esto que expresa Pirandello queda más que claro cual es su intención en la obra Seis personajes en busca de autor. Intenta reflejarle al público la verdadera forma de encontrar su propio “yo“, siendo el espejo en este caso, los actores, y el público allí se verá reflejado.

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Luigi Pirandello. Foto: Kids Britannica

Menciona que la crisis es su teatro y ese teatro es puramente contemporáneo. Indirectamente menciona la crisis de personalidad que sufre la humanidad de su época (y por qué no, de ahora), donde todos creemos conocer algo, cuando en realidad conocemos sólo lo superficial y no lo verdaderamente real. Es por eso que sitúa al hombre en medio de lo real y lo imaginativo.

Por lo general conocemos sólo una parte de la realidad y lo otro es una mera suposición. Es algo que parte desde el conocimiento propio y en ese sentido es que encontramos lógico que una persona nos marque ciertos errores que poseemos y que muchas veces no nos damos cuenta de ellos.

Al mismo tiempo pensamos que somos de una forma, o más conocido por todos, nos dicen que somos de una forma cuando no nos vemos de la misma forma. He ahí la metáfora del espejo, cuando nos dicen “eres de fácil irritación” y a nosotros no nos da esa sensación. Ahí es cuando nos ponen un espejo enfrente y realizaremos alguna de las acciones que menciona Pirandello y ahí se encuentra nuestra crisis.

En el transcurso de la obra encontraremos varias veces esta metáfora y en el mismo instante los espectadores (o lectores en nuestro caso) nos reflejaremos con ellos, como si colocaran un espejo frente a nuestros ojos y allí identificarnos con alguno de ellos, haciéndonos partícipes de la obra, indirectamente.

La crisis se ve reflejada principalmente con la angustia de los personajes al no ser entendidos en “su” propia realidad sino que se encuentren analizados desde el punto de vista del arte, la cual se les quiere imponer. Sufren una crisis, la misma que padecemos muchos de nosotros cuando no podemos ser nosotros mismos.

Luigi Pirandello es un transgresor en el teatro y Seis personajes en busca de autor su obra sublime, la que le dio el reconocimiento merecido y al mismo tiempo lo catapultó hacia la fama, transformándose incluso en nuestros días, en uno de los autores más importantes de la literatura mundial.

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