Un drama nuevo, de Tamayo y Baus, adulterio en tiempos de Shakespeare

Aunque haya caído en cierto ostracismo, un dramaturgo cuya obra recorre cincuenta años de historia del teatro español merece respeto y consideración. Es el caso de Manuel Tamayo y Baus quién, en tiempos del Realismo, se atrevió -en Un drama nuevo- a aplicar la técnica de la metateatralidad, que tanto sería utilizada en la dramaturgia del siglo XX.

Aunque con el paso del tiempo haya caído en un cierto ostracismo, cuando la obra de un dramaturgo ha recorrido cincuenta años de la historia del teatro, merece respeto y consideración. Al fin y al cabo, en algunas ocasiones, el hecho de que se recuerde a un escritor depende de factores extraliterarios.

Foto de un retrato de Tamayo

Retrato de Manuel Tamayo y Baus

Nos referimos a Manuel Tamayo y Baus (Madrid, 1829-1898), un autor de tan larga trayectoria que coincide en el tiempo con dos creadores tan dispares como Zorrilla y Henrik Ibsen. Y no menos variados fueron sus registros teatrales, que van desde un tardío romanticismo hasta el incipiente drama moderno.

Perteneciente a una familia del teatro – sus padres eran actores y se casó con una sobrina del gran intérprete Isidoro Maíquez-, habiendo vivido ligado a él desde niño, era inevitable que conociera a la perfección el oficio del arte escénico y que todos los géneros dramáticos se hallen representados en su producción: desde la tragedia al drama tremendista y desde la comedia de costumbres a la sentimental.

Como decíamos, su extensa obra se inicia dentro de los cauces del romanticismo tardío, en una línea similar al último Zorrilla. No obstante, su primer estreno fue la tragedia Virginia, en la que se pueden rastrear elementos neoclásicos. En cualquier caso, a esta época pertenecen dramas históricos como Locura de amor, sobre la Reina Juana la Loca y su esposo.


Pronto cambiará su técnica para adscribirse a la alta comedia realista, un teatro de ambientes burgueses y contenido moralizante cuyo máximo exponente fue López de Ayala. A este periodo pertenecen obras como La bola de nieve, sobre los perniciosos efectos sociales de los celos, o Lances de honor, que ataca la mala costumbre de los duelos.

Pero, sin duda, su obra más innovadora y que anticipa algunos elementos que triunfarán en el teatro posterior es Un drama nuevo, estrenada en 1867 y que trata, por una parte, el tema del adulterio y, por otra, el del teatro dentro del teatro –técnica de gran modernidad-.

Foto de la Biblioteca Nacional, en Madrid

Biblioteca Nacional, de la que Tamayo fue secretario perpetuo

Ambientada en tiempos de Shakespeare, cuenta la historia de Yorik, cómico de la compañía de éste. Cuando va a poner en escena la tragedia Manfredo, Walton le revela que su esposa ama a Edmundo, al cual debe dar muerte ficticia en la obra que representan. Durante la función, en vez de fingir que asesina a éste, lo mata de verdad.

Como vemos, se trata de un caso de de teatro dentro del teatro en el que el protagonista confunde los límites entre realidad y ficción: vida propia y actuación se confunden y esta es la sustancia del ‘drama nuevo’. La técnica resulta, como decíamos, extraordinariamente moderna y sería posteriormente repetida hasta la saciedad.

Podéis leer la obra aquí.

Fotos : Retrato de Tamayo:Larryolszewski en Flickr | Biblioteca Nacional: Softguides en Flickr

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