Una dama neoyorquina, de Dorothy Parker

Dorothy Parker es una autora desconocida en nuestro país pero con una enorme influencia dentro de la narrativa norteamericana. Mujer de la alta sociedad, asidua a fiestas y extremadamente moderna, Parker se desarrollaría como periodista antes de comenzar a escribir. Una dama neoyorquina narra las andanzas de mujeres modernas y desenfadadas, pero también venenosas, por la ciudad de Nueva York. Una ciudad que es la verdadera protagonista de su obra.

Portada de la biografía de la autora

Ríete de Candance Brushnell y de sus mujeres liberadas de Sexo en Nueva York, la que parece ser la novela femenina por excelencia de los últimos tiempos. La fórmula ya se inventó hace mucho tiempo y Brushnell no hace sino reciclar lo viejo dándole forma de nuevo. Uno de los mejores exponentes para demostrarlo es la escritora Dorothy Parker. Poco conocida en nuestro país, hace una década se publicaron dos de sus novelas, entre ellas Una dama neoyorquina. Actualmente puedes encontrar la edición de su Narrativa Completa (Ed. Lumen, 2004), una compilación de relatos cortos altamente recomendable.

Para aquellos que no la conozcan, Parker fue el prototipo de neoyorquina por antonomasia. En su libro se expresa con humor y sátira la vida superficial y refinada de la alta burguesía de la década de los años 20. Periodista antes que escritora, muchos reivindican para Dorothy Parker el mismo estatuto que tienen autores de la talla de Scott Fitzgerald o William Faulkner, escritores cien por cien estaodunidenses que no se dejaron impresionar por la vieja Europa. Para Dorothy Parker el éxito llegó en medio de la Ley Seca, aunque una de sus aficiones predilectas fuese el alcohol. De familia altamente religiosa, ella elegiría el camino contrario: fumadora, feminista, de izquierdas, culta y desenfadada. Su máxima siempre fue vivir libre como el viento, por ello habitó gran parte de su vida en hoteles.

Parker trabajó para Vogue, New Yorker o Vanity Fair, en la que ejercería de crítica teatral. Cuando publica Una dama neoyorquina, ya es una gran conocedora de los vericuetos de la alta sociedad, a la cual pertenece gracias a sus sonados matrimonios. En la novela se nos muestra el centro del universo personificado en la ciudad de Nueva York, absoluto protagonista junto con un compendio de mujeres modernas e independientes. Pero también caprichosas y coquetas… y en ocasiones hasta venenosas como una serpiente. Todo acompañado por el poderoso influjo de las lentejuelas, los sombreros elegantes y los abrigos de pieles.

Portada de su Narrativa Completa

Pero no nos engañemos, bajo esta pátina de superficialidad se esconde una mordaz y corrosiva crítica a la sociedad y el contexto histórico donde Parker se desarrollaría. No olvidemos que la escritora fue incluída en la llamada Lista Negra, sospechosa de ser comunista, por su activa militancia izquierdista. Al mismo tiempo que se hace un retrato de los llamados “locos años veinte”, el fantasma de la Guerra Civil española, el orgullo americano ante la II Guerra Mundial o la hipocresía de los optimistas años cincuenta subyacen en el texto de manera irónica y dolorosa.

Los personajes de sus obras lloran como todos los demás, solo que en presuntuosas habitaciones elegantemente decoradas.

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