Vocabulario de las lenguas castellanas y mexicanas de Pedro de Arenas

Los orígenes de los diccionarios actuales se remontan a ejemplos como el que Pedro de Arenas compuso en el año 1611. Bajo el título Vocabulario de las lenguas castellanas y mexicanas Pedro de Arenas realizó una serie de traducciones para facilitar la alfabetización y castellanización de la lengua náhuatl a principios del siglo XVII. Sin duda, un documento más que necesario para comprender cómo el castellano se impuso en América.

Portada del Vocabulario de Pedro de Arenas

El Vocabulario de las lenguas castellanas y mexicanas, elaborado por Pedro de Arenas en el año 1611, fue planteado como una necesidad para que la comunicación entre españoles e indios fuera más fácil. Pedro de Arenas tiene como principal interés, comunicarse con la gente. De hecho, el autor tuvo que tratar con varios indígenas para la elaboración de dicho vocabulario. La estructura del vocabulario no es la de los diccionarios actuales en los que las palabras se analizan una por una, en orden alfabético, sino que se monta sobre una serie de preguntas y respuestas en torno a distintos temas, de los que destacan los asuntos de comercio y trabajo. Pedro de Arenas expone diálogos y frases que se solían dar en la relación entre españoles e indígenas, para que sirvieran a los que no conocían una de las dos lenguas y tuvieran que usarla. Además, de esta manera, se estimulaba el aprendizaje de la lengua extraña, bien sea el náhuatl, o bien el castellano.

Desde los primeros años de la Conquista se inicia el proceso de alfabetización del idioma náhuatl. Pero esto supone un gran problema, pues no existe una total correspondencia entre los fonemas del náhuatl y los del castellano. Sólo una parte de las letras de la escritura del español podían funcionar correctamente como representaciones de los sonidos característicos del náhuatl. Además, la ausencia de normas afectó a las publicaciones en náhuatl escritas en alfabeto castellano.


El vocabulario de Pedro de Arenas está dividido en dos partes. La primera parte es una traducción al náhuatl de palabras en castellano y trata diversos temas, entre los que destacan: las actividades más comunes de la vida diaria, los modos de acercarse a otras personas (saludos, palabras para preguntar sobre una persona, palabras de ofrecimiento y de agradecimiento, entre otras expresiones), el tiempo y el espacio, el trato con los trabajadores y empleados, la vida del campo, el comercio, los animales (distingue entre: animales domésticos, los que se cazan, los bravos y dañinos, las aves silvestres y domésticas, y los animales venenosos y sabandijas), los asuntos religiosos, las partes del cuerpo humano, los nombres relativos a la familia, la comida, los números, los colores, las herramientas de escritura, costura, etc. Y la segunda parte es una traducción al castellano de palabras en náhuatl, con un contenido similar al de la primera parte. En definitiva, un documento de gran relevancia para el estudio de la castellanización de los pueblos indígenas durante la Conquista de América.

Foto: universitas

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